El general Díaz abandonó sigilosamente la casa solariega de Cadena 8 y abordó, en compañía de su esposa, el Mercedes negro que lo esperaba en la penumbra.
Su dilatada incursión en el periodismo la plasmó en diversos medios como La Jornada, El Día, Uno más Uno, Excélsior, Proceso y las revistas de la Universidad Nacional de México,