Adiós a los padrecitos de muertos
Las piezas conocidas como padrecitos –hechos con papel y cabezas de garbanzo–, que sobre sus hombres cargan al muerto en su ataúd, y las calaveras de barro con cabellos de algodón, poco a poco dicen adiós a la celebración de Todos Santos.
De los más de 20 puestos que vendían estas artesanías –tradiciones en los altares oaxaqueños desde hace medio siglo– hoy sólo queda uno. Doña María Jiménez, recuerda que hace unos 20 años los pasillos se engalanaban con estas obras.