La asamblea general de Guerrero Grande se declaró en vigilancia permanente y determinó no permitir la entrada de ninguna persona, especialmente de los responsables de la violencia.
Las familias desplazas reclamaron el esclarecimiento de los homicidios cometidos, el retorno seguro a su comunidad y la reparación de los daños causados en sus viviendas y tierras, así como ayuda humanitaria urgente.