Karla explicó que el pollito no salió de un huevo comprado en el supermercado (como lógicamente uno creería), pues aparentemente, la familia de la joven cría pollos.
“Freya”, una morsa de Noruega, fue sacrificada como medida de seguridad para los humanos, ya que su actitud pacifica atrajo a multitudes de turistas que la obligaban a tomarse selfies y le provocaban estrés.