Priva indiferencia ante damnificados en Oaxaca
Martha vivía con sus dos hijos en una pequeña casa de adobe en una de las colonias populares de Pinotepa Nacional, con el terremoto de 7.2 grados de magnitud del 16 de febrero su casa quedó inhabitable. Arrumbó sus pocas pertenenciasen una vieja edificación de lo cual lo único que está habitable es el corredor.
Como a ella, cientos de costeños sufren el olvido de todos, del municipio, del gobierno del estado, de la misma sociedad. En la ciudad no hay centros de acopio, o al menos no son publicitados para enviar ayuda a los damnificados.