Un hombre debe matar un perro. No es algo que desee, sino un requisito indispensable para entrar, ¿a dónde?, ¿a qué?; no se dice, pero tampoco es difícil de suponer cuando habla del dinero que obtendrá en caso de conseguirlo.
En aquellos días, me preguntaba por qué dejaban entrar a un niño al palenque, y me decía que, sin duda, era mi naturaleza enclenque la que me ayudaba a pasar desapercibido ante ese mundo de hombres rudos, ansiosos de sangre y pelea.
Como todos los días, las clases terminaron a las dos de la tarde. Al caminar por la calle pedregosa, y aún con la emoción brincando en mi cuerpo, pensé en mi padre.
Cuando pensé en realizar la Brigada ¿Quién dice Psi?, no imaginé la gran cantidad de bellas experiencias que me dejaría. Una de ellas fue cuando recibí el cariño de los alumnos de la Escuela Primaria Benito Juárez de Santa María Ecatepec.
En el universo personal se tejen infinidad de relaciones; al inicio, sólo la familia forma nuestra galaxia, pero poco a poco se va enriqueciendo; amigos, amores, maestros se vuelven parte de nuestro cosmos.
Esta nota me hizo recordar la época en la que no tomaba entre las manos, ni por equivocación, un libro que tuviese tantas letras, pues prefería aquellos con letra grande e ilustraciones.