El proyecto multidisciplinario que ilumina los sentidos y eriza la piel, durmió durante una pandemia y dos Guelaguetzas, hasta que lo despertó el llamado del cuerno del “viejo que nunca muere”.
El espectáculo tiene varias lecturas: es una travesía poética por el poder de la música, por la belleza que se encuentra en las contradicciones del ser humano.
Emmanuel celebra 50 años de trayectoria musical subido en el tren de la novedad, un principio que ha regido sus decisiones profesionales y que se volvió su esencia.