Hablando de la obra maestra del colombiano, una anécdota callejera nos dice que Anthony Quinn estuvo interesado en comprar los derechos de la misma, a lo que el autor siempre se negó.
Durante su estancia en nuestro país, José Zorrilla fue un atento observador de la realidad mexicana, misma que consignó en columnas semanales que aparecían en los periódicos de la época.