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La Sociedad de los Poetas: Me acostumbré a ver la hora en los ojos de tu gato

poesia
Foto(s): Cortesía
Redacción

Frydanel Díaz Carrillo

Me acostumbré a ver la hora en los ojos de tu gato

a medio día sus pupilas se contraen hasta parecer agujas. 

Antes de las doce: el destino me negó "el mundo color de rosa" 

te veo en azul y amarillo como ve tu gato.

 

Sus ojos polvorientos explenden tu mirada 

que le cuesta enfocar de cerca 

y que ve mejor en la penumbra.

 

Tu gato nació negro 

en tiempos de crisis 

con leucemia gatuna 

y desprecio al rigor del abrazo.

Tu gato nació negro y en lo negro 

la madrugada se demora y no amanece. 

 

Tu gato deambula por la sala, sube a la habitación y nos encuentra

te levantas de la cama con la calma de un anfibio.

Lo sobornas con arrumacos grises que dejan surcos en su espalda.

Espero, quieta, como el lomo del gato bajo tus manos.

 

Caminas al baño, te detienes frente al espejo. 

Sobre la repisa de cristal, el botecito de 70 ml de Contaxine 

que si es color de rosa espera junto a la crema de afeitar,

el algodón desmaquillante y el hilo dental orgánico.

Lavas tus manos. Retiras las lentillas, 

vas de una a otra con mucha facilidad, 

comienzas siempre por el mismo ojo

(has establecido el hábito de empezar siempre por el mismo ojo) 

de esta forma no nos mezclas, cada ojo tiene su propia refracción,

heterocromía: el pigmento azul se volvió marrón. Eres un hombre dividido.

Me has dicho: la mirada exige estar en buenas condiciones.

 

Con la yema de los dedos, frotas cuidadosamente el lente para limpiarlo. 

Enjuagas y lo dejas remojando en Contaxine toda la noche. 

Repites lo mismo con la otra (lentilla). 

Buscas el apagador y vuelves. 

 

Entre el Contaxine y yo, entre el gato y tú

la complicidad nos permanece.

Me he dado cuenta que tus pupilas, como las de tu gato 

tienen un ciclo diario, igual que los pasos 

para limpiar tus lentes de contacto 

y el mecanismo de tu reloj que escucho 

cuando duermo sobre tu brazo izquierdo.  

 

Tu gato nos mira con ojos que piensan

¿Qué piensa tu gato cuando nos mira? 

¿Sabe mejor que nosotros que no debo estar ahí?

Qué eliminamos los rastros por instinto de supervivencia

Nosotros lo vemos con ojos que dudan

¿Qué dudamos en los ojos del gato?

¿Eres un gato doméstico que sale de cacería 

y vuelve a casa escondiendo su presa?

Algunos días te alejas del animal rutinario,

que come en el mismo plato y duerme en su mullida cama

Quizá mis respuestas aciertan. 

Mis ojos se cierran para pensar en el botecito rosa de Contaxine 

que te permanece en mis recuerdos. 

Probablemente algo de mi te permanece: 

el espacio entre las palabras 

mi amor por lo amarillo 

la errata de tu libro en la página 58

o en un crucigrama que lo hace irresoluble. 

Esta historia nos permanece 

es solo nuestra, eso es invariable. 

La ausencia siempre fue un motivo.

Solo recuerda no decir “nos queda”

queda es como un resto, una sobra

“permanece”, guarda algo más.

─ Permanece, guarda algo más.

 

Frydanel Díaz Carrillo (Santa Gertrudis, Oaxaca) 

Poeta, performer, promotora cultural. Maestra en Ciencias de la Educación, diplomada en Ensayo Hispanoamericano por la Universidad Autónoma Benito Juárez. Integrante de la sociedad de las poetas, cómplice de los gatos y del líquido para lentes, organiza aquelarres poéticos con el proyecto “El lenguaje de las brujas”.

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