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La historia del Mochaorejas, sádico criminal que aterrorizó a México

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Foto(s): Cortesía
Redacción

Esta es la historia de Daniel Arizmendi López, el secuestrador conocido como el Mochaorejas debido a sus violentos métodos de trabajo.

18 de agosto de 1998. Antes de abordar una camioneta que lo llevaría a un penal de máxima seguridad, Daniel Arizmendi López se topó con un reportero. Con las manos esposadas y el cabello revuelto, el que fuera considerado el secuestrador más sanguinario en la historia de México se detuvo frente a la cámara y respondió apenado a los cuestionamientos. Era la primera entrevista que ‘El Mochaorejas‘ ofrecía después de haber sido capturado la noche anterior. “El día de ayer fue de mala suerte para mí“, contó al micrófono.

Al entrar a la camioneta, el destino de Arizmendi parecía sellado. Enfrentaría a la Justicia y terminaría sus días tras las rejas, purgando el terrible dolor que había causado a sus víctimas, desde aquellas a las que mutiló para forzar el pago de un rescate hasta a las que asesinó para que no pudieran contar lo que habían visto en reclusión.

Desafortunadamente, el peligroso criminal aún podría sortear su destino, pues un giro legal casi 25 años después de su captura estaría a punto de anular el proceso que llevó a la cárcel al secuestrador que aterrorizó a la sociedad mexicana en los noventa.

¿Quién es el Mochaorejas?

Nacido el 22 de julio de 1958, Daniel Arizmendi López inició su vida criminal en la adolescencia, robando autopartes y vehículos en los suburbios de la Ciudad de México, lugar al que se había trasladado junto a su hermano, Aurelio, después de ser detenido en su natal Morelos.

De acuerdo con conocedores, un viejo secuestrador conocido como “La víbora” invitó a los hermanos a sumarse a un plan criminal: secuestrar a un empresario y cobrar un jugoso rescate a cambio de su vida. Aunque los familiares de la víctima pagaron lo solicitado, los inhumanos delincuentes decidieron asesinarlo y dejar su cuerpo en una calle de Chalco. Habían empezado una carrera mortal con un trágico modus operandi.

La facilidad con la que habían obtenido una gran suma de dinero convenció a los hermanos de formar su propia banda de secuestradores. Para esto, los hermanos Arizmendi enlistaron a familiares cercanos y amigos con los que pudieran contar no solo para raptar a sus objetivos, también para mantenerlos con vida en casas de seguridad, negociar los rescates y cobrarlos.

El secuestrador más sanguinario en la historia de México

Se estima que entre 1995 y 1998, Daniel Arizmendi y su clan delictivo secuestraron a casi dos centenares de personas. Por desgracia para sus víctimas, las negociaciones no eran tan fáciles como los inexpertos raptores imaginaban, por lo que recurrieron a medidas extremas: mutilar a sus presas.

Reportes de la época señalaron que la banda de Arizmendi cortaba orejas y dedos de los secuestrados para forzar a sus familias a pagar el dinero que se les pedía. De allí que en los medios y en los círculos sociales del entonces Distrito Federal se le comenzara a temer a ‘El Mochaorejas‘. “Cuando no me daban lo que pedía, los mutilaba para que accedieran… al mandarles una oreja creo que es una impresión muy grande para cualquier gente”, contó en una entrevista posterior a su captura.

Las autoridades de la Ciudad de México y el Estado de México, así como instituciones del gobierno del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, se mostraron preocupados por el actuar de la banda y establecieron un importante operativo para detener a sus integrantes. El desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), un equivalente mexicano al FBI, realizó pesquisas y señaló a Arizmendi como ‘El Mochaorejas’. La búsqueda ahora tenía un objetivo claro.

¿Qué pasó con El Mochaorejas?

En agosto de 1998, las autoridades ya habían cercado a la banda del Mochaorejas y buscaban presionarlo para entregarse. Entre las acciones realizadas por la policía del Estado de México figuraron detener a los hijos de Arizmendi –Daniel y Sandra– al igual que allanar todas las propiedades que se le conocían al criminal.

Así fue como, el 17 de agosto de 1998, se logró la detención de Daniel Arizmendi y su esposa, María de Lourdes Arias –quien participaba en la vigilancia de las víctimas– en una casa de Tlalnepantla. En el lugar se encontraron evidencias de sus secuestros, $30 millones de pesos, 600 centenarios y casi medio millón de dólares. A los pocos días, Aurelio Arizmendi, su medio hermano Juan Farfán y otros integrantes de su banda fueron detenidos.

El 22 de agosto de 2003, Daniel Arizmendi López fue sentenciado por los delitos de privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro; delincuencia organizada; posesión de armas de fuego y homicidio calificado. Se le intentaron atribuir 3 asesinatos y 180 secuestros. Al final, la Justicia dictaminó que su pena sumaba 393 años de cárcel, pero solo cumpliría la pena máxima: 50 años.

El mutilador que alegó tortura

En abril de 2023, Daniel y Aurelio Arizmendi, así como otros tres integrantes de la banda del Mochaorejas consiguieron que un tribunal federal interpusiera un amparo para reponer uno de los procesos legales que siguen en su contra.

Medios de circulación nacional aseguraron que los hermanos Arizmendi convencieron a la magistrada Isabel Cristina Porras del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal de la Ciudad de México de que se les había torturado para aceptar la responsabilidad de los delitos que los mantienen presos.

“Existe una violación directa a sus derechos humanos, deducida de la tortura que alegan y, por ende, eso pudo tener trascendencia en su perjuicio respecto del resultado de la sentencia reclamada”, se lee en un documento judicial en favor de los secuestradores. “Tal circunstancia pudiera derivar una violación al debido proceso en perjuicio de los quejosos. Es factible la posibilidad de que pudieran existir actos de tortura como medio intimidatorio“.

Si bien este proceso legal se considera un revés importante a las víctimas de la banda, se estima que la pena se mantendrá en vigor y ‘El Mochaorejas’, así como sus cómplices, continuarán en prisión.

 

*Con información de AFP

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