Nuestra vida está regulada internamente por ciclos repetitivos a los que denominamos “ritmos biológicos”, que varían entre ciclos por segundo (actividad de los genes), horas (secreción hormonal), día (sueño-vigilia) o, incluso meses (menstruación).
La alternancia que se produce en un ciclo diario, tanto a nivel físico, mental como conductual, se llama ritmos circadianos y responden, básicamente, a las variaciones entre la luz y la oscuridad ambiental. El hecho de que durmamos por la noche y estemos despiertos por el día responde a un ritmo circadiano relacionado con la luz.