La pintura, la cerámica y la escultura de José Luis García se convierten en un puente entre la cosmovisión mixteca y el legado dominico en la exposición Los perros de Dios en Antequera, que abrirá al público este tres de julio en el Centro Cultural San Pablo.
La muestra, organizada por la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, reúne un conjunto de obras concebidas a propósito de los 500 años de la llegada de la orden de los dominicos a la Nueva España. Lejos de plantear una revisión histórica convencional, el artista propone una lectura visual del encuentro entre dos mundos, donde la memoria indígena y la tradición cristiana convergen en un lenguaje plástico profundamente arraigado en Oaxaca.
Originario de Huajuápam de León y considerado una de las figuras más sólidas de la plástica oaxaqueña contemporánea, José Luis García ha construido una obra que encuentra en los pigmentos naturales, la arcilla, los minerales y la cantera no solo materiales de creación, sino vehículos de identidad. En cada pieza recupera la relación ancestral con la tierra y los oficios, transformándolos en imágenes de gran fuerza simbólica.
El recorrido inicia con un monumental óleo realizado en tonos azules, blancos y negros que alude a los llamados "perros de Dios", nombre con el que históricamente se identificó a los dominicos. A partir de esta pieza se despliega una serie de esculturas cerámicas policromadas inspiradas en los religiosos que participaron en la evangelización de Oaxaca y en el proceso de sincretismo que dio forma a buena parte de la cultura de la región.
Las obras dialogan con el patrimonio arquitectónico y espiritual de la Mixteca, evocando antiguos conventos, cruces atriales y símbolos donde conviven las creencias prehispánicas y el imaginario cristiano. Más que ilustrar un episodio histórico, la exposición invita a reflexionar sobre la manera en que ambas tradiciones continúan presentes en la identidad oaxaqueña.
El cierre de la muestra ofrece una experiencia inmersiva inspirada en el barroco novohispano. Tres retablos de gran formato envuelven al visitante entre rocallas, acantos, ángeles y destellos dorados que recrean la riqueza ornamental de los templos coloniales.
Como parte de sus actividades paralelas se realizará un programa académico y un taller de cerámica impartido por el propio José Luis García.
