Abandonada en la obscuridad del rincón de Oaxaca
La casa es tan fría como el abandono que vive. Un techo está sostenido casi con alfileres. Muros que como los dientes cariados se caen a pedacitos. Piso desnivelado, muebles desfigurados, tres focos que alumbran débilmente conectados a una batería vieja de carro: una vitrina de pobreza creada por injusticias.
A pesar de sus esfuerzos, Gorgonia Morales García no ha podido burlar la miseria, una necia acompañante que la observa complacida por las ventanas de instituciones y dependencias que le han bloqueado posibilidades de una mejor calidad de vida.