El Gobierno del Estado de Oaxaca, en coordinación con el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, anunció la construcción de un nuevo distribuidor vial en la carretera federal 190, a la altura de Viguera, uno de los puntos con mayor congestión vehicular en la capital.
El proyecto contempla la edificación de un paso a desnivel con ocho carriles —cuatro elevados y cuatro a nivel—, además de una glorieta de tres carriles de flujo continuo, con el objetivo de mejorar la movilidad en la zona norte de la ciudad.
De acuerdo con lo informado, la obra forma parte del plan de modernización urbana impulsado por la actual administración estatal y busca reducir los tiempos de traslado en un área donde diariamente circulan miles de vehículos. Autoridades señalaron que el diseño incorpora criterios de seguridad vial y sustentabilidad, aunque aún se afinan los detalles técnicos antes de iniciar los trabajos.
El proyecto ha sido presentado como una inversión de gran escala que pretende reordenar el tránsito y transformar uno de los accesos principales a la ciudad. Sin embargo, hasta el momento no se han dado a conocer los montos oficiales de inversión, el calendario de ejecución ni los posibles impactos durante el periodo de construcción, aspectos relevantes para la ciudadanía y los sectores involucrados en la zona metropolitana.
Con este distribuidor vial, el gobierno estatal asegura que se atenderá un rezago histórico en infraestructura, mientras que se espera que en los próximos días se ofrezcan más detalles sobre la logística, los tiempos de obra y las medidas que se aplicarán para mitigar afectaciones a habitantes y automovilistas.
El proyecto fue anunciado en agosto por el edil capitalino. Días después, habitantes de al menos 36 colonias, fraccionamientos y agencias municipales de la zona se manifestaron para exigir una mesa de trabajo con el Gobierno del Estado ante el proyecto de construcción del distribuidor vial en el crucero del Monumento a Benito Juárez.
Los inconformes, agrupados en la Unión de Comités y Habitantes, declararon que, aunque no están en contra del desarrollo urbano ni de la obra vial, demandan que antes de iniciar la construcción se mejoren los servicios básicos como el agua potable, drenaje y control de aguas pluviales, los cuales —aseguran— llevan años sin ser atendidos en la zona.
“Queremos dejar claro que no nos oponemos a la obra, pero no fuimos consultados y seremos afectados. Llevamos más de 10 años sin agua ni drenaje. Si no intervenimos, tendríamos que esperar otros 10 años”, declaró en su momento Javier Santos Cruz, representante ejidal de Pueblo Nuevo.
El representante señaló que desconocen el tipo de trabajos que se están ejecutando y exigieron la presencia de un delegado de paz para entablar un diálogo con las autoridades.
Además, dijo que los trabajos actuales en la zona estarían relacionados con el desahogo de aguas pluviales hacia un canal de concreto que desemboca en el río Atoyac; sin embargo, advirtió que la infraestructura existente se encuentra en malas condiciones.
Los inconformes estiman que al menos 40 mil personas de la zona de Pueblo Nuevo podrían resultar afectadas directamente, mientras que el impacto alcanzaría a más de 50 mil habitantes de municipios como San Pablo, San Lorenzo y Santiago Etla, así como de la capital oaxaqueña.
De acuerdo con estimaciones del gobierno municipal, el objetivo de la edificación del distribuidor es mejorar la vialidad en uno de los puntos más transitados, donde diariamente circula un número considerable de automóviles y unidades de transporte, lo que provoca constantes congestionamientos viales y dificulta la circulación.
El distribuidor permitirá un flujo más ágil de vehículos que ingresan y salen de la capital, reduciendo significativamente los tiempos de traslado.
