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Gracias, muchas gracias

Imagen conceptual para una columna de opinión que ilustra un mensaje de agradecimiento escrito en papel para los lectores del periódico.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Gerardo Garfias Ruiz / Colaboración

Dice un dicho popular que los amigos se expresan en la cárcel y en la enfermedad y en mi caso  lo he confirmado en un padecimiento en que tuve que ser intervenido quirúrgicamente de emergencia y para lo cual no me alcanzaba estar conmigo mismo de tal manera que Fabiolita a quien además de amarla irremediablemente, le infringí penas, agravios y ofensas durante el tiempo en que estuvimos juntos y también amor, entrega y persistencia que nos permitió procrear a un hijo y dos hijas que siguen llenado mi vida y prodigando la esperanza por un mundo, como en nuestros buenos tiempos además de estar conmigo presencialmente me dio la fuerza emocional necesaria para que aceptara ser intervenido de inmediato. Juanito mi compadre y hermano como en otras tantas ocasiones y en otro internamiento por diez días en ayuno absoluto, confirmó lo que mi Tata Lona me decía una y otra vez: Después de los amigos, el abismo, y que junto a la solidaridad y el cariño de Luz, han hecho también llevadera la convalecencia de suyo tortuosa, en momentos pareciendo interminable y que gracias a estas demostraciones de amor han hecho que sienta que el restablecimiento sea cada día mayor.

Mis Hijas de mi amor han sido determinantes tanto en su acompañamiento como en el profundo amor que nos prodigamos en que Biaani con su Master en Historia me ha hecho animar las reflexiones como científicos sociales que ahora me permite otra rica y enjundiosa experiencia que a pesar de la cama donde reposo mis temores y esperanzas, emprender los análisis y conceptos de temas vigentes y que son motivo de su próxima tesis de doctorado y de otras de mis investigaciones que ya tengo avances al menos en mi mente y que espero seguir en breve. Biniza Lashidua, el rocío de mi corazón en castellano, en todo momento como para mi fortuna emocional lo hace todos los días, se comunica para saber cómo va mi recuperación y cómo procuro que esté mi ánimo y mis sentimientos aun allende de nuestro Oaxaca querido y que ansío su regreso. Por mi forma de pensar y sentir, mi situación no la he compartido más que con algunos compañeros de vida y hermanos del alma que me han expresado su solidaridad y hermandad como el jefe Villa, mi extrañado cuadrúpedo mayor Juanjo, Rocky man mi hermanito Teco, Heitor compañero de vida, Maga mi comadrita querida, Josy allende los mares, Robert mi juez  favorito y brillante, Norma, Manolo mi cuaderno de doble raya, mis hermanitas Choco y Lula y de manera generosa, atenta y dispuesta, mi Dulce Scarú que con Roque el compañero de vida y sus hijos queridos Mateo y Gabino me han sostenido y soportado en los últimos días.  

Aún en convalecencia y en el esquema no me callo que caracteriza a veces mi sensibilidad de moto conformadora quiero sugerir a los directivos nacionales y locales del  Instituto Seguro Social que además de continuar proporcionando un eficaz y eficiente servicio de atención en breve para quien lo necesite sin ser derechohabiente, mejore en rubros sustanciales como: Unificar los criterios de atención en el personal médico,  de enfermería y de acompañamiento porque actualmente el paciente y sus familiares confrontan hasta tres indicaciones y criterios encontrados en detrimento de la atención y sobre todo de la salud y cuidados necesarios. Realizar cursos de capacitación, de sensibilización y de acompañamiento al personal para dar un trato digno, humano y alejado de conductas unilaterales, impositivas innecesariamente, comprensivo y tolerante que sea más humano y constante; Informar puntualmente a los familiares y acompañantes de los pacientes de los tratamientos, cuidados, tiempos y comportamientos necesarios que se deben observar para un tratamiento y recuperación deseables y sobre todo luchar denodadamente por mayores recursos  ante la falta de infraestructura que mínimamente respondan a la gran demanda existente y por venir con respeto a los derechos humanos y laborales del personal que además de un trato de compañeros de un trabajo más cercano a un apostolado, eviten atropellos como prohibir alimentos y café en los tiempos permisibles y la conformación de equipos de trabajo en verdadera comunidad.

A los pacientes, familiares y apoyos, es de suma importancia que a pesar de los emocional y económicamente que se experimentan en los momentos más aciagos de sus pacientes, la apertura, la compresión y la suma con el personal que los atiende es de suma importancia tenerlo en cuenta y por supuesta apelar a sus derechos cuando así se necesite, porque quiero creer que además del cuidado del Dios en  el que creo, la atención que recibí fue eficiente y eficaz y puede y debe mejorarse para todas y todos los que lo necesiten. Decidí esta segunda colaboración para agradecerles y agradecer a la vida “que me ha dado tanto” y “solo le pido a Dios que la reseca muerte no me encuentre sin haber hecho lo suficiente”. Gracias, muchas gracias.

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