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Llama arzobispo a ser luz y sal ante el hambre y la injusticia

Foto(s): Emilio Morales Pacheco
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, convocó ayer a los católicos a ser luz y sal en medio de este mundo lleno de tinieblas y así compartir su alimento y vestido con sus hermanos, especialmente los más pobres.

 “Ustedes son la sal, nos ha dicho nuestro Señor, pero no nos dice ‘yo quiero que tú seas la sal’. Nos dice ‘ustedes son la sal que va a hacer agradable la vida’”, asentó.

En la homilía de la misa dominical, celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, el pastor religioso afirmó que muchos creyentes quieren tener luz y sal de sus hermanos para tener una vida agradable, a través de obras para dar gloria al padre.

“No para es que les den gloria, no para que los alaben, es para la gloria de Dios. Si andan buscando aplausos, agradecimientos, caravanas, son muy soberbios y no están siendo esa luz que quiere nuestro Señor, porque quieren que les pongan incienso, que los alaben, que les aplaudan, que les digan que son buenísimos”, agregó.

De esta manera, expuso que Dios pide justicia, caridad y misericordia con acciones concretas, para ser esa luz y esa sal.

“Recuerdo muchas cosas que son tristes, que son desagradables. Me encuentro en mí caminar por los pueblos de Oaxaca, mucha pobreza, hermanos que andan descalzos a veces muy limitados en su alimento, tortillitas y un caldo. Pero no un caldo de pollo, no, un caldo de agua caliente con unas hierbitas que encuentran en el campo y de eso viven. Y a veces, nosotros desperdiciamos el alimento y no pensamos que a veces hay personas que necesitan. No compartimos el pan, mucho menos el vestido”, aseveró.

Sin embargo, subrayó que lo más triste es cuando los hijos abandonan a los padres y hasta los despojan de sus casas.

“Lo más triste que yo he encontrado es que los hijos abandonen a sus papás y a veces, les quitan lo que tienen. Qué injustos, los echan a la calle, con mucha frecuencia me dicen los abuelitos ‘mis hijos me quieren quitar la casita, donde yo vivo y me quieren echar a la calle’, ¿por qué tanta crueldad?, ¿por qué tanta maldad? Ese acto no les va a traer bendición. Un hijo malo no alcanza bendición divina y no porque Dios no quiera bendecirlo, sino porque él no quiere recibir esa bendición, se cierra. Quitándole la casa donde vive su padre, Dios no los va a bendecir. No, ¿echándole a la calle, negándole el sustento, olvidándose de él, le va a bendecir Dios?, no los va a bendecir porque no están siendo el hijo bueno”, agregó.

Ante esto, Vázquez Villalobos conminó a los católicos ser luz y sal con sus hermanos compartiendo el pan, el vestido y el techo, porque cuando no obran como quiere Dios tarde o temprano vienen las consecuencias.

“Cuando llegan las consecuencias comienzan a preguntarse ¿por qué Señor me mandas esto? Pues si lo fueron juntando a lo largo de la vida, no se lo está mandando Dios. Que Dios los ayude y los haga reflexionar para que siempre vayan bien orientados, bien motivados, haciendo lo que quiere el Señor. Que ustedes sean de verdad sal en medio de su familia, en medio de su trabajo, en medio de su convivencia con los demás y que sigan siendo la luz que ilumina a toda persona”, afirmó.

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