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Productores agrícolas en Oaxaca, vulnerables ante fenómenos naturales

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

En Oaxaca, ni el 1 por ciento de las 380 mil 721 unidades de producción agrícola y forestal tiene acceso a un seguro que le salve de las pérdidas que enfrentan cada vez con mayor frecuencia los cultivos por los efectos de la sequía, las heladas, el exceso de lluvia o las granizadas atípicas como la del sábado pasado en municipios de Valles Centrales.

Esta granizada, que afectó a municipios como Cuilápam de Guerrero, hizo que Abundio Zárate Talledos perdiera una cuarta parte de las 15 o 20 toneladas que esperaba obtener de los tres cuartos de hectárea que con 4 mil 200 plantas de sandía sembró el 27 de febrero pasado.

“No me he informado”, responde cuando se le pregunta si considera que un seguro agrícola hubiera ayudado en algo a mermar las pérdidas que le ocasionaron las malas condiciones climáticas, el segundo problema que el 60.6 por ciento de productores de Oaxaca identifican, después de los altos costos de insumos con el 76.3 por ciento.

A la parcela de Abundio o de cualquier otro productor de este municipio tampoco han llegado autoridades municipales, del Gobierno del Estado o de la Federación a ayudarles a entender los beneficios de asegurar sus cultivos, sobre todo que desde hace cuatro años se carece de subsidios oficiales para ello.

Impedimentos 

El primer impedimento al que se enfrentan los productores es poseer parcelas pequeñas. Si bien las unidades de producción aumentaron 7.4 por ciento, al pasar de 354 mil 201 en el Censo Agropecuario 2015 a 380 mil 579 en el de 2022 cuyos resultados oportunos recién se presentaron, la superficie promedio por unidad disminuyó de 4.7 hectáreas a 2.9 hectáreas.

Además de que cuenta con más unidades de producción al sumar 527 mil 185, Veracruz reportó el mayor número de unidades aseguradas del país con 4 mil 720.

“No es tanto que hayan quitado los subsidios, porque hay productores que saben que es algo bueno para ellos y pagan”, opina Yashim Victoria Reyes Castañón, colaboradora del Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y Trigo (Cimmyt), para quien el problema más fuerte es que las aseguradoras agrícolas que existen en Oaxaca son privadas y para éstas el tema sólo es un negocio.

Así lo comprobó hace hace siete años cuando trabajó con un grupo de productores de Zimatlán que al momento que se siniestraron sus cultivos por inundación enfrentaron “un montón de trabas para cobrar un seguro” porque la aseguradora no les asignó a una persona que recorriera las parcelas, las referenciara y les diera seguimiento para saber que la superficie reportada se sembró y verificar que el cultivo estaba sano antes de los daños.

“Para empezar no sabían dónde estaban ubicadas las hectáreas y no había evidencia de qué se cultivó porque ellos no dieron el seguimiento, como empresa privada tratan de pagar lo menos posible”, analiza.

Además, de lado del productor no hay una conciencia de qué es un seguro agrícola y cómo funciona, “se piensa que son trámites muy largos o que no le van a pagar porque esa ha sido la experiencia cuando han accedido a uno”, sobre todo a través de las instituciones.

Erasto Silva Robles, quien como ingeniero agrícola comenzó a asesorar a productores de Cuilápam para que hace tres años volvieran a retomar la siembra de sandía que décadas atrás se hacía en terrenos de temporal que se beneficiaban de la humedad del sereno una vez que cosechaban cacahuates, no ve interés en las autoridades para impulsar la contratación de seguros agrícolas.

Que el productor o la productora no puede contratar un seguro está asociada a la fuerte inversión que hacen al momento de la siembra que dificulta desenvolzar el dinero para contratar un seguro y estar organizados.

“Las aseguradoras piden cierta cantidad de personas para dar la información, contar con al menos 16 hectáreaspara que puedan ir y hacerles el planteamiento, el problema es que son terrenos pequeños, no son superficies grandes y cuando hemos trabajado con algunos seguros en maíz, a la hora que pasa el siniestro cuesta mucho pelear los porcentajes de apoyo al productor, porque el seguro va y hace el recorrido y dice cuál se recupera y cuál no cuando el productor que considera que fue una pérdida completa”, considera Erasto Silva.

Para las y los productores que ya tienen la cultura de asegurar su parcela se enfrentan a la limitante de que no pueden decidir qué sembrar, porque la aseguradora incide para que sea un cultivo rentable.

Una opción más viable son los fondos de aseguramiento que al ser instituciones de productores les otorgan a éstos el estatus de socio, pero no existe ninguan en territorio oaxaqueño, lo que eleva sus costos de operación y no aceptan dar el servicio para menos de 50 hectáreas.

Volver a correr el riesgo 

Con o sin seguro y a pesar de que enfrentan pérdidas, Erasto Silva sabe que las y los productores van a seguir sembrando porque “de eso viven” y las cosechas “van dirigidas al autoconsumo” por lo que se requiere sembrar nuevos cultivos alternativos como la sandía que les permitan otros ingresos.

A través de las redes sociales Abundio logró rematar en cinco o diez pesos la pieza de sandía que el granizo partió o rajó y aunque no obtuvo la ganancia esperada, ya está pensando volver a sembrar en dos etapas: en septiembre para cultivar en diciembre y nuevamente en diciembre para cosechar en Semana Santa.

“A nosotros nos gusta el campo y la sandía. Es satisfactorio cuando uno está sudando la gota gorda y descubres que está la primera sandía, la partes para comerla”, por lo que con seguro agrícola o sin él, “nos vaya como nos vaya” en el campo se aprende “a ser agradecidos”.

 

380 mil 721

unidades de producción agropecuaria y forestal existen en Oaxaca.

694

de éstas, solamente, tienen seguro.

DATO

A la baja

En comparación con el Censo Agropecuario de 2007, la obtención del seguro disminuyó un 25 por ciento.

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