Santiago Ixtaltepec, Teotitlán del Valle.– La furia del fuego avanzaba como una locomotora desbocada. Alfonso Hipólito, combatientes ciudadanos, logró escapar de milagro. Las llamas lo persiguieron a él y a otros combatientes cerro arriba mientras buscaban contener el incendio la noche del viernes.
“Estuvimos limpiando una brecha. Apenas nos dio tiempo de correr cuando el fuego la brincó y nos siguió. Muchos se cayeron, se lastimaron… por suerte fueron lesiones leves. La verdad, la vimos cerca”, relata Alfonso.
Combate vs las llamas
El combate ha sido largo y extenuante. Frente a un incendio forestal, la lucha de los pueblos se da tanto en el cerro como en la cocina. Cientos de manos se unen: unas para sofocar el fuego, otras para alimentar a quienes lo enfrentan. La solidaridad y la ayuda mutua han sido claves en esta batalla contra un enemigo feroz e impredecible.
El fuego inició en Santo Domingo Tomaltepec la tarde del viernes 11 de abril. En Santiago Ixtaltepec, las autoridades comunales creyeron que no llegaría hasta su territorio. Pero la madrugada del sábado, al subir al monte, confirmaron que las llamaradas ya alcanzaban la zona de Santa Catarina de Sena, muy cerca de ellos.
Abriendo brechas
Aún antes de que el fuego tocara su comunidad, comenzaron a abrir brechas cortafuego en Lachigoló. Pero cuando un segundo incendio se desató en otra parte de Ixtaltepec —al parecer provocado—, la emergencia se volvió inminente.
Montserrat Méndez García, agente municipal, explica que los focos principales estaban en “El Pino”, a siete kilómetros, en una zona de difícil acceso, y en el área limítrofe con Santa Catalina y Santo Domingo. “Esto es amor por la naturaleza. Es defender lo que es nuestro, aunque lo único que llevemos sean palas y machetes”, comenta.
Además de los pobladores, se sumaron elementos de la Coesfo, la Guardia Nacional y voluntarios de distintos puntos del estado. El acceso a las zonas afectadas implica caminar varios kilómetros con herramientas al hombro, cargando agua tanto para hidratarse como para apagar las brasas persistentes.
Riesgo de que resurjan las llamas
El domingo por la tarde, aunque el incendio ya estaba bajo control, los esfuerzos continuaban. Alfonso y el grupo con el que acudió lograron apagar tres encinos aún en llamas, cuyo riesgo era que, al caer, encendieran nuevas zonas.
El corredor de la agencia municipal se convirtió en comedor comunitario. Más de cincuenta mujeres se organizaron para cocinar, preparar aguas frescas y entregar alimentos. Como Helodia, muchas trabajan día y noche, cortando pan, haciendo sopa, organizando víveres. “Tenemos que apoyar a nuestra población, a nuestros cerros, porque es nuestra naturaleza”, dice.
De la queja a la acción
Entre los voluntarios también hubo quienes llegaron desde otras comunidades, motivados por lo que vieron en redes sociales. Pasaron de la crítica digital a la acción directa.
“Todos comparten los videos, todos se quejan, pero pocos vienen a ayudar. Yo preferí no publicar nada y venir”, cuenta Leonardo, vecino de Oaxaca de Juárez. “Un amigo me propuso sumarnos y aquí estamos.”
Gabriela Díaz llegó con su esposo Jairo: ella se unió al grupo de cocina y él al equipo de combate. “Es lo que deberíamos hacer como seres humanos. Sólo pusimos un granito de arena”, afirma.
“Yo también soy de una comunidad —añade Jairo—. A veces la gente se queja mucho del gobierno, pero en el cerro te das cuenta de que muchas responsabilidades son nuestras. De la basura que dejamos, del cuidado que no tenemos. Todo eso se convierte en un gran problema”.
La alerta continúa
Aunque este domingo la situación parecía estar controlada, la alerta en esta zona del incendio aún se mantiene pues las brasas, avivadas por el aire podrían volver a activar la emergencia. En este sentido la población hizo un llamado ciudadano a mantenerse alerta y ayudar con la donación de agua y sueros para hidratar a los combatientes.
