La Guelaguetza Magisterial y Popular del Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO) de la Sección 22 del SNTE cautivó ayer otra vez a cientos de oaxaqueños, así como turistas nacionales y extranjeros, en el estadio del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO), por la algarabía, picardía, música, danzas y trajes multicolores de los pueblos indígenas y afromexicano de las ocho regiones, pero también por una participación muy especial.
Y es que nuevamente la festividad acogió a niños con capacidades diferentes como una estrategia pedagógica para promover su inclusión en actividades de esta celebración que surgió en el 2006 durante la histórica rebelión magisterial y popular, aglutinada en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), para enfrentar la represión ordenada por el entonces gobernador de Ulises Ruiz Ortiz.
En la bienvenida, primeramente en lengua mixe y después en castellano, la secretaria general de la Sección 22 del SNTE, Yenny Aracely López Martínez afirmó que la Guelaguetza Magisterial y Popular iniciada hace 20 años no es espacio de mercantilización, sino de resistencia lingüística, cultural y política para los pueblos de Oaxaca.
“Es la forma de vida de nuestros pueblos, es lo que vivimos diariamente. La Guelaguetza es una forma de vida, no es mercancía, es la verdadera fiesta del pueblo y para el pueblo”, asentó.
En presencia de dirigentes de diferentes secciones aglutinadas en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de organizaciones gremiales y sociales, también subrayó que la Guelaguetza Magisterial y Popular se mantiene como un espacio para seguir exigiendo justicia por los caídos, presos políticos y perseguidos por el gobierno de Ruiz Ortiz.
“Mientras exista, el MDTEO seguirá luchando por la justicia”, aseveró.
“¡Sección 22, la única no hay dos!”, “¡De Chiapas a Sonora, con la Coordinadora!” y “¡Magisterio y pueblo unido, jamás serán vencidos!” y “¡Hombro con hombro, codo con codo, la APPO, la APPO, la APPO somos todos!”, corearon como consignas los participantes y asistentes.
La décima novena edición de la Guelaguetza Magisterial y Popular inició con el tradicional Jarabe del Valle bailado por las Chinas Oaxaqueñas de la ciudad de Oaxaca de Juárez, para después continuar con los tradicionales Sones y Valses de Juchitán de Zaragoza, bailados por las mujeres con una gran cadencia y gracia.
Posteriormente prosiguió con los Sones de Pochutla bailados por alumnos con capacidades diferentes o necesidades especiales del Centro de Atención Múltiple (CAM) número 15 de San Pedro Pochutla.
La presentación fue aplaudida y ovacionada durante varios minutos por los cientos de asistentes debido al esfuerzo de los estudiantes, así como de sus maestros y padres de familia.
Y después siguió el Jarabe Mixteco, presentado por la Heroica Ciudad de Huajuapan de León, que puso de pie e hizo cantar a casi todos cuando se escucharon las notas de la nostálgica Canción Mixteca.
Enseguida, se presentó Río Grande con los Sones de Artesa, una manifestación tradicional emblemática de las comunidades afromexicanas de la Costa Chica de Oaxaca.
La festividad se reanudó con el Fandango de Tavehua presentado por el Centro de Integración Social (CIS) número ocho de San Bartolomé Zoogocho y la Danza de la Pluma de la Villa de Zaachila, considerada la joya dancística de Oaxaca, que representa la Conquista con el encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés.
Después, el Barrio de La Soledad con las fiestas y tradiciones de esa municipalidad del Istmo de Tehuantepec, la Danza de Los Negritos de San Juan Juquila Mixes y Los Parabienes de Miahuatlán de Porfirio Díaz, con sus versos llenos de picardía política.
Y para terminar, los Sones y Chilenas de Putla Villa de Guerrero, los Sones Antiguos Teocaltecos de San Jerónimo Tecoátl y la Flor de Piña de San Juan Bautista Tuxtepec.
