El Heraldo de México publicó el caso de un grupo de personas que denunció que en una tienda de Liverpool, sucursal Parque Lindavista de la Ciudad de México, colocaron precios a motocicletas muy por debajo del precio real, pero cuando quisieron hacerlo efectivo, los empleados de la tienda corrigieron el error y cambiaron las etiquetas, las cuales fueron guardadas por los clientes, mismos que solicitaron la presencia de personal de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) para presentar su queja.
Al parece todo comenzó el pasado 8 de diciembre cuando algunos clientes vieron que tres modelos de motocicletas tenían precios con un punto decimal después de las dos primeras cifras y los ceros se encontraban al otro lado, por lo que el valor más alto era de 66.499 pesos, seguido de una de 65.999 y la más “económica” de 45.999.
Aunque se trataba de un error, los establecimientos están obligados a respetar los precios que ofertan, aunque se hayan equivocado al presentarlos.
Un usuario expuso que se encontró una oferta en la sucursal de Lindavista y relató que ya había gente esperando adquirirla y esperaban que llegara personal de Profeco para respetar la promoción. Empleados de Liverpool cambiaron las etiquetas y pusieron el precio bien, pero los clientes guardaron las etiquetas originales con los precios bajos.
Lo que dice la leyFinalmente, la Ley Federal de Protección al Consumidor establece en el artículo 7 que “todo proveedor está obligado a informar y respetar los precios, tarifas, garantías, cantidades, calidades, medidas, intereses, cargos, términos, plazos, fechas, modalidades, reservaciones y demás condiciones conforme a las cuales se hubiera ofrecido, obligado o convenido con el consumidor la entrega del bien o prestación del servicio, y bajo ninguna circunstancia serán negados estos bienes o servicios a persona alguna”.
