En el Toronto Stadium, la tarde se tiñó de historia. Manuel Neuer, el portero que reinventó la posición con su audacia de jugar como un líbero adelantado, alcanzó un récord que parece escrito para la eternidad: 21 partidos en Copas del Mundo, más que cualquier otro guardameta en la historia del torneo.
A sus 40 años, el capitán del Bayern Múnich superó al francés Hugo Lloris, con quien compartía la marca de 20 encuentros. El registro se selló en el duelo frente a Costa de Marfil, apenas días después de haber igualado la cifra en la goleada alemana contra Curazao.
El regreso del capitán
Neuer disputa en Norteamérica su quinta Copa del Mundo —tras Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022— y lo hace después de casi dos años sin vestir la camiseta alemana. Su retorno no fue casualidad: tras anunciar su retiro en la Euro 2024, Julian Nagelsmann lo convenció de volver, apostando por su experiencia y liderazgo.
El propio Neuer lo definió con sencillez: “Para mí es un regalo absoluto poder estar otra vez aquí”. Una frase que refleja más ambición que nostalgia.
Un legado que trasciende
Su huella no se mide solo en números. En Brasil 2014, especialmente en el duelo contra Argelia, llevó al extremo la figura del portero-líbero, saliendo una y otra vez lejos de su área para cortar ataques. Aquella actuación redefinió el papel del guardameta moderno y acompañó a Alemania hasta el título mundial.
Hoy, aunque ya no es el portero físicamente dominante de entonces, conserva una “aura” que transmite calma y orden desde el arco. En Alemania se habla de su capacidad para imponer respeto y confianza, incluso en los momentos más críticos.
Último baile mundialista
El récord llegó en un partido exigente, frente a una selección africana veloz y potente. Alemania busca encarrilar su clasificación y Neuer, en lo que podría ser su último Mundial, añade otro capítulo a una carrera que ya pertenece a la historia del futbol.
