La Marina Armada de México detuvo a Rafael Caro Quintero, uno de los principales líderes históricos del narcotráfico del país, prófugo en México y EU; este último país ofrecía una recompensa de 20 mdd por su arresto.
Debido a que fueron sorprendidos cuando sustraían pertenencias de la vivienda ajena, ambos fueron asegurados y trasladados a la sede de dicha corporación.
Meses antes de la agresión letal, el periodista había solicitado ser incorporado al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.