Altar de Muertos: celebración de amor
Más allá del tiempo transcurrido desde aquella fotografía especial que se coloca al centro del altar, el amor al padre o a la madre se vive siempre en el presente.
Es sentimiento incondicional. Son figuras centrales, veneradas, casi sacralizadas en las fiestas de noviembre.
Al poner el altar, se tiene la esperanza de que se sientan bienvenidos a un hogar que nunca dejó de guardar un lugar para recibirles. La comida y la bebida son un refuerzo que evoca ese amor incondicional que toma forma en las charlas cargadas de recuerdos y anécdotas, siempre vigentes.