Colectivo Cuenteros| Respira (última de dos partes)
Ignacia intentó respirar. Abrió los ojos y la boca desmesuradamente, para atrapar algo de aire. La envolvió una oscuridad total. Se llevó las manos a la cara. ¿Era una pesadilla? ¿Dónde estaba? Muy lentamente recobró la conciencia, como cuando despertaba del letargo en el que quedaba después de los desmayos. Tocó alrededor. Sintió la suave cubierta de raso. Se estremeció. Retiró sus manos, se tocó el vientre, la cara, la ropa. Notó que le faltaba el aire. Se ahogaba. Con las uñas rasgó la tela para topar con la madera del cajón. Tardó unos segundos en darse cuenta dónde se encontraba.