Flor de arete
La penumbra cubría el cuerpo endeble de Carmen. Los resortes del colchón duro y viejo aumentaban sus dolores. Una imagen de San Judas Tadeo, patrono de las causas difíciles, era aplastada por sus manos, como si le quisiera exprimir algún milagro que la aliviase. Sus dos hijas y su esposo también habían colocado sobre la cabecera de la cama, cuadros benditos de las vírgenes de Guadalupe y de La Soledad, sin faltar el crucifijo tallado en madera de pino.