Hallazgos montaña adentro
Segunda de cinco partes
Una piedra salida de no sé donde cayó en el agua de la pileta, lo cual provocó que el reflejo de mi rostro y del que había aparecido al lado se descompusieran en las circulares formas.
-Apúrate mi niña, ya llegó Don Lupe – dijo mi abuelita. Subimos al burro; el señor que nunca se bajó de otro jumento indicó a ambos animales que debían seguir, o más bien subir. El viento helado nos acompañó todo ese tramo de camino, pero el abrazo de mi abuela era poderoso en esos casos.
- Hasta aquí llegamos - dijo Don Lupe.