COLECTIVO CUENTEROS| Anita
El bar de Alejandro estaba despiadadamente bien administrado. Los tragos se cobraban por ronda, las promociones eran individuales y no había tragos gratis para nadie. Entonces, ¿por qué seguíamos yendo? Cada quien habrá tenido sus razones. La mía se llamaba Anita.
Anita era la mesera estelar y mano derecha de Alejandro. Tomaba los pedidos sin anotarlos y repartía las bebidas sin preguntar quién había pedido qué. Mantenía limpias tanto las superficies como las cuentas e incluso fungía como sacaborrachos.