Pasar al contenido principal

Vendimia y devoción por nuestros muertos

Foto(s): Cortesía
Mario Jiménez Leyva

El recuerdo de los que se fueron, la memoria de quienes ya no están, son parte central de nuestra cultura como oaxaqueños, como mexicanos; esa idea que tenemos de la muerte y del lugar al que van nuestros muertos la apropiamos, la transmitimos a nuestros hijos y ellos a los suyos.


La comida, los colores, el azúcar, el arte, las calaveras y catrinas de Orozco, la caña, el olor de la mandarina, el mezcal, el mole con sus 40 ingredientes, el papel picado y las compras en el mercado son los elementos que se combinan y conjugan para dar vida a esta tradición.



Este viernes, cientos de comerciantes se tendieron en explanadas, corredores y pasillos de la central de abasto de la capital para poner en venta sus productos, eso que traen de cada rincón de nuestras regiones.



Y así, con la caótica alharaca de vendimia, el tiempo de nuestros muertos llega y se posa en el ánimo de todos que empezamos a convivir con los que se fueron, con quienes compartimos el pan de yema sopeado en el chocolate humeante para menguar el friíto de temporada.



Las marchantas se arremolinaron para obtener todo aquello que formará parte de su altar, de los siete pisos y esta costumbre con que hay que cumplir a cabalidad con el protocolo que exige, pues siempre hay que cumplir los caprichos de nuestros muertos que nos visitan en noviembre.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.