Denarios: Destino
Empieza a clarear el día, cuando Jesús tira la última palada de tierra mojada sobre la fosa. Corta dos ramas de un ocote cercano, forma una cruz y la entierra en la cabecera. En la cara de Chucho, así lo conocen en el pueblo, las gotas de lluvia se mezclan con sus lágrimas. Sus labios se entreabren y emanan un susurro: “Adiós Tata. Descanse en paz”.
Con prisa, carga la pala en su hombro y baja la colina.