Por: Dr. Servando Nava Echeverría
¿Amas la vida? Pues si amas la vida no malgastes el tiempo,
porque el tiempo es el bien del que está hecha la vida
Benjamín Franklin
El tiempo, ese maravilloso recurso, el cual no es renovable, lo tenemos que utilizar con la mayor eficiencia posible, porque simplemente se nos termina; el tiempo como concepto filosófico seguirá por siempre, pero el breve periodo que nos toca vivir a cada uno de nosotros tenemos que aprovecharlo inteligentemente. El mejor referente es la muerte: en promedio los seres humanos vivimos unos 27,000 días, esto significa que tenemos los días contados, cada día vivido es un día menos de ese calendario fatal y del cual no hay salida, ni con todo el poder o el dinero del mundo. Por ejemplo, un hombre de 70 años ya ha vivido 25,550 días; si el promedio de edad del mexicano es de 23 años (se redujo de 76 a 73 años, derivado de la pésima gestión de la Pandemia del Covid 19), es decir, en promedio a esta persona le queda 1095 días y en la última etapa de la vida ¡cómo pasan de rápido! ¡La vida se va! Cuando volteamos al pasado el tiempo se ha ido. Por eso valoremos cada instante de nuestra existencia, porque la vida es solamente suma de recuerdos y de momentos.
Imaginemos que nuestra vida es como aquellos calendarios que nos obsequian cada año, al cual le vamos eliminando las hojas diariamente, y solamente vemos en el reverso los comentarios que trae, las recetas, los chistes, algunas frases célebres y muchos conceptos inútiles, y aunque sea positivo el comentario, terminamos echando la hojita a la basura y no obtuvimos ningún fruto. Pues igual ocurre con nuestra vida, cada día, al final de la jornada, acabamos arrojando la hojita a la basura y frecuentemente no nos beneficiamos de ninguna de esas páginas. Preguntémonos. ¿Este día qué nos redituó? ¿Qué nos dejó de mejora, de logros, de satisfacciones, de crecimiento personal? O que hicimos mal o dejamos de hacer. Señaló en una ocasión Malcom X, uno de los afroamericanos más influyentes en la historia de Estados Unidos: “De todas nuestras acciones, el valor correcto y el respeto al tiempo determina el éxito o el fracaso”.
Si utilizamos el tiempo para andar en desórdenes de toda índole, acciones de galán de pacotilla cometiendo infidelidad, reuniones con amigos no éticos, dedicados a los juegos de salón en forma compulsiva, desarrollando actividades repetitivas y obsesivas, perdiendo el tiempo viendo telenovelas (pornografía emocional) en dónde vamos a estresarnos y aprender pésimas conductas llenas de violencia, de sexualidad no ética y de paso pervirtiendo a nuestros hijos; o participando en reuniones o teorías conspirativas sin sustento lógico o científico, simplemente estamos dilapidando el tiempo lastimosamente; estamos tirando la vida a la basura.
Por ser una prioridad y de un valor indiscutible, debemos de invertir tiempo de calidad a nuestra familia, dedicándole comprensión, amor, entrega y sacrificio. Por lo tanto, tengamos muy presente, si estamos pensando en contar con una familia bien integrada, amorosa, responsable, en invertir tiempo con gratitud a nuestro núcleo familiar y no desperdiciarlo en acciones no éticas, las cuales desafortunadamente abundan.
Una parte de nuestro tiempo de calidad debemos de dedicarlo a fomentar la amistad entre las personas que consideramos nuestros amigos: ¿Qué es la Amistad? Es una vinculación sentimental, derivada de un ir y venir de pensamientos y de acciones gratificantes, entre una persona y otra, concretizados en actos, con expresiones de afecto y de comprensión. Ello, en un marco de reciprocidad, dignidad y respeto y lo más importante, la amistad se acrecienta y ennoblece en momentos de dificultad. La Amistad es fuente de certeza, seguridad y colaboración recíproca. El contar con amigos verdaderos nos brinda un sentimiento de tranquilidad y seguridad, al saber que contamos con alguien que estará con nosotros en los momentos en que más los necesitamos y en que más nos necesiten. Para lograrlo invierte tiempo de calidad en ellos.
Tiempo de utilidad es aquel que se invierte en construir un estilo de vida saludable. Es aquel destinado a obtener cultura y conocimientos. Un tiempo maravillosamente utilizado es el que se invierte en la lectura; por ello fomentemos el acceso a los buenos libros que nos provean de la materia necesaria para enriquecer nuestro acervo informativo y por consecuencia tomar mejores decisiones, elegir rumbos de crecimiento y prosperidad, que nos deje rendimientos emocionales y materiales; ese es el verdadero tiempo de calidad que se verá reflejado en resultados y calidad de vida. La persona culta se manifiesta de inmediato, su charla y su plática es rica e interesante. Dice un autor (que no logro identificar) que “los genios o las personas mentalmente ricas hablan sobre el universo, los mediocres hablan sobre las cosas y los tontos hablan sobre las personas”.
Así que utiliza sensatamente tu tiempo, porque no hay forma de recuperarlo. El tiempo no regresa, aprovéchalo al máximo, porque es más tarde de lo que crees.
