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EL LECTOR FURTIVO: Mackie Navajas y su "Ópera de los tres centavos"

lector
Foto(s): Cortesía
Redacción

Rafael Alfonso

Quien imagine la ópera como una cosa muy seria, con arias interminables, vestuarios de época y tramas rebuscadas que abrevan de la literatura clásica y cuyos personajes están basados en la mitología, quizá no conoce el trabajo de Bertold Brecht, un dramaturgo alemán que decidió que la ópera, y el teatro en general necesitaba una sacudida, misma que logró con “La Ópera de los tres centavos”, una obra tan propositiva que fue la más exitosa hasta que los nazis la prohibieron apenas ocuparon el poder en Alemania.

La obra nos cuenta (bajo las bases del teatro épico brechtiano) las aventuras de Mackie Messer, un bandido de poca monta que se las arregla para conquistar media Londres. Mackie es una suerte de Robin Hood que en vez de robar a los ricos para dárselo a los pobres, roba a todo el mundo para dárselo a él mismo, pero no lo hace sin desplegar cierto encanto personal que sobresale en los bajos fondos londinenses, donde hay poca simpatía a la cual recurrir.

Mackie comanda una banda de ladrones, apenas destacados en un mundo que no es ajeno a la corrupción policiaca e incluso familiar, ya que su amada esposa, Polly Peachum, proviene de una familia cuyo padre lidera los mendigos de la ciudad. La lucha entre estos hombres da como resultado que, a pesar de sus contactos con el jefe de la policía, Tiger Brown, Mackie es sentenciado a la horca, aunque por un giro del destino no sólo será indultado, sino también será nombrado Barón. 

Brecht, con su ingenio comprometido y marxista, nos presenta un mundo donde la moral es relativa y donde los poderosos son los verdaderos criminales. Los ricos explotan a los pobres, los políticos son corruptos y la policía está en el bolsillo de los más fuertes. Y en medio de todo este caos, Mackie, como buen antihéroe, se niega a jugar según las reglas.

Sin embargo, lo más genial de esta obra no es su mensaje político que siempre encontrará eco en las sociedades modernas pseudo democráticas (capitalistas), sino la forma en que lo cuenta. Brecht mezcla la ópera tradicional con el cabaret y la sátira. En realidad, más que de una ópera, hablamos de una opereta con muchos números musicales, pero no cantada en su totalidad. Las canciones de Kurt Weill son pegadizas y divertidas, y las letras de Brecht son tan irónicas que te hacen reír a carcajadas mientras te das cuenta de la triste realidad que retratan.

La Moritat de Mackie Messer ha sido un hit mundial interpretada por muchos músicos relevantes como los clásicos Louis Armstrong, Ella Fitzgerald y Frank Sinatra, hasta los contemporáneos Michael Bublé y Robbie Williams.

"La Ópera de los tres centavos" fue un éxito rotundo cuando se estrenó el 31 de agosto de 1928. El público se volvió loco con las canciones y los personajes. Pero la obra también levantó ampollas. Los moralistas la condenaron por su inmoralidad, porque Mackie Messer representa algo más que un simple criminal; es una muestra de la íntima relación del sistema capitalista con la delincuencia.

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