Alejandro José Ortiz Sampablo
Después de un largo receso que me tomé, por fin, este sábado daré continuidad a esta serie. Espero, gentiles lectoras y lectores, me disculpen, pero dicho receso fue necesario para dar a conocer las actividades que realizamos en pro de mantener nuestro Dispositivo Clínico-Social Infancia es Destino, con el cual brindamos atención psicoanalítica de manera gratuita a niñas y niños en situación de vulnerabilidad y de escasos recursos económicos.
En las notas que anteceden de la serie, mencioné que comenzaríamos a esbozar la disposición de la instancia psíquica, el Yo de la involucrada, lo que realizaremos con el poco material que podemos extraer de lo dicho en la misiva publicada por la Revista Proceso. Sin embargo, tal esbozo requerirá traer material de otro lugar, lo que hemos de hacer con cuidado para no alterar el fenómeno psíquico en juego. Este material será un análogo a un lente en el microscopio, el cual le permite al biólogo observar microorganismos imperceptibles para el ojo humano.
El contexto social y político
En este punto les solicitaré que no pierdan de vista la intención de este paréntesis que estamos por iniciar, que es la elucidación del uso del concepto Instancia, para nombrar a esta parte (el Yo) que conforma a la personalidad psíquica. Por otro lado, para algunas personas sonará anticuado lo siguiente.
Hace muchos años, en algunos contextos familiares, se les escuchaba decir a madres y padres, dirigiéndose a sus hijos varones, que respetaran a sus compañeras, amigas y novias. Una sentencia común dada al hijo varón de aquella época era, “no juegues con las chicas”, algunas frases más aludían a respetar a la mujer en lo general. Si bien, paralelamente había otras como “guarden a sus gallinas que mi gallo anda suelto”, y existía el abuso del poder y la fuerza sobre muchas mujeres, deambulaba por decirlo de alguna manera, un referente de que los hombres deberíamos respetar y brindar cuidado a la mujer. Hoy, de esto último existe sólo una estela.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el número de madres solteras del 2020 al 2022 incrementó un 4%. En la actualidad, siete de diez madres ejercen la crianza sin un acompañante, es decir son solteras. De este fenómeno social entre sus múltiples causas se puede descartar el desconocimiento del uso de los métodos anticonceptivos, pues según datos del INEGI, el total de madres solteras, el 40% cuenta con algún grado de educación media superior o superior, mientras que el 37% tiene los estudios de educación secundaria completados y el 23% cuenta con estudios de primaria o secundaria incompleta. Por otro lado, en los centros de salud hay campañas permanentes del uso de anticonceptivos.
Podemos deducir que, descartando el uso de la violencia y de coerción para tener relaciones sexuales de parte del hombre, llegado el momento, muchas mujeres están perdiendo de vista o relegando a segundo plano la necesidad de prevenir el embarazo".
Lo anterior sirva de preámbulo para poner de relieve que el ejercicio de la sexualidad de hombres y mujeres trastoca la estabilidad social de un estado. Por lo que, cuando los seres humanos comenzamos a proponer relaciones abiertas y consensuadas, negamos esta realidad.
Continuará el próximo sábado…
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