Pasar al contenido principal

Consultorio del alma. Cuenta conmigo / Enseñanza y vocación

PRINCIPAL 1.jpg
Foto(s): Cortesía
Redacción

Alejandro José Ortiz Sampablo

A propósito del día del maestro, que fue el jueves pasado, evoqué una anécdota de niño cuando acompañaba a mi padre al taller. Gran parte de sus clientes eran profesores, recuerdo a uno en particular, cada fin de semana llegaba con su Volkswagen para que mi padre lo arreglara. Mi padre siempre tuvo un afecto particular por los docentes, y mostraba admiración por ellos y su labor.

El profesor acudía a una Escuela Primaria a ocho horas de la ciudad, ubicada en la sierra; yo era muy pequeño y no tenía idea de qué tan retirado estaba ese lugar.

El profesor y mi padre

El acuerdo que tenía el profesor con mi padre era el de arreglar su auto los fines de semana, lo que diera tiempo realizar al pequeño auto. Lo pasaba a dejar el viernes por la noche cuando regresaba de toda una semana de trabajo para estar con su familia y lo recogía el domingo antes de salir a la población.

Por lo general, por la carga de trabajo en el taller, nos demorábamos en realizar los arreglos al coche, así que cuando el profesor llegaba aún no terminábamos y se nos unía para ayudarnos. A veces llegaba con materiales escolares y libros que compraba con su dinero para llevarle a sus alumnos. Entonces nos contaba de las necesidades de aquella comunidad, a la que siempre se refería como suya.

En esa época era yo muy preguntón y quería saber todo. Le pedía al maestro que me contara si había un río en su comunidad, y que me hablara del camino, de su escuela, y de su familia —esto último me intrigaba—. ¿Cómo se la pasaba lejos de casa y de sus hijos? Por otro lado, hacía el contraste con mi situación, en ese entonces yo pasaba gran parte de mi vida a lado de mi padre, más durante las vacaciones y, aunque era un poco estricto, no imaginaba la vida lejos de él.

 

 

Enseñanza y vocación

Así como aquel profesor, muchos otros, principalmente de nivel primaria circularon en esa época por el taller. En muchos observé el sentido del deber, vocación y amor por su trabajo. Otros se dedicaban a ello sólo por considerarlo un medio de sustento económico. Entre unos y otros la diferencia era notoria.

El lugar del maestro es uno de los más altos en la pirámide social. Hoy, por asuntos políticos y de poder, se ha intentado devaluar su figura sin dejar de lado que muchos de ellos (los profesores) contribuyen al deterioro de su propia imagen al olvidarse del lugar que les corresponde socialmente y, ni qué decir, en el ramaje de la vida psíquica de los niños.

La preparación del profesor, principalmente la de aquellos dedicados a las primeras etapas de la educación de los seres humanos, requiere además de la formación académica, una sensibilización de la vida anímica. Hoy los tiempos requieren la unión de todos si queremos un mejor futuro para nuestros niños; de ambos lados, padres y maestros.

Un bello recuerdo

Durante nuestro recorrido en la Brigada ¿Quién dice PSI?, que conformamos a raíz de los sismos de 2017, fueron los maestros quienes nos auxiliaron para que el apoyo llegara a la gente, como fue el caso de nuestra querida maestra Rosalith, quien nos recibía en su casa y compartía la mesa con nosotros.

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 700C6/951 132 8534 y hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP.

[email protected]

 

FACEBOOK: 

https://www.facebook.com/Institutodeestudioseinvestigacionpsicoanaliticaac

 

INSTAGRAM:

https://www.instagram.com/ineip.psicoanalisis

 

TWITTER: 

 https://x.com/IneipPsico

 

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.