Continuamos con la entrevista al Padre Leonel García Martínez, Vicario Judicial de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca:
Padre, ¿cómo puede cuidarse la validez de un matrimonio? Esta es una pregunta clave para los novios que aspiran al Sacramento.
Lo fundamental es la formación prematrimonial; es un grave error querer saltársela. Hoy en día vemos parejas que intentan evadir los cursos, no tienen los Sacramentos de Iniciación e incluso falsifican documentos en internet solo pensando en la fiesta. Como dice la frase: "la boda es un día, el matrimonio es para el resto de la vida".
Para cuidar la validez se necesita un conocimiento teórico, pero sobre todo un "juicio práctico o crítico". Es decir, sopesar si lo aprendido teóricamente se puede vivir realmente con el carácter de la persona que estás conociendo en el noviazgo.
La Iglesia cuenta con el instrumento de la presentación matrimonial, que consiste en un sondeo formal con los novios, sus papás y testigos para verificar que no existan impedimentos o vicios del consentimiento; aquí se requiere una honestidad absoluta. También la comunidad se involucra a través de las publicaciones de las amonestaciones, pues el Código obliga a los fieles a manifestar al párroco si conocen algún impedimento.
Recientemente se han emanado los itinerarios catecumenales para la vida matrimonial. Se busca que la preparación no consista en dos o tres pláticas rápidas antes de la boda, sino en consolidar una vida de fe seria y previa: habituarse a ir a Misa, confesarse, orar y meditar la Palabra de Dios juntos. El Matrimonio no es una cuestión de suerte ni un juego de azar, se forja día a día de la mano de Dios compartiendo los bienes espirituales para ayudarse mutuamente a salvar el alma. No hay que perder la dimensión salvífica del Sacramento.
Padre, en la sociedad actual hay parejas que desde la preparación para el Matrimonio dicen abiertamente que no piensan tener hijos; ¿podría aclararnos si un Matrimonio así es válido?
Aquí va a haber una diferencia entre cuando las personas desean simplemente planificar y decir "tal vez vamos a esperarnos un tiempo, tal vez vamos a terminar primero nuestras carreras, pretendemos mayor estabilidad tal vez como pareja o económica". Es diferente cuando solo se va a postergar un poco los hijos a cuando — y el Código de Derecho Canónico lo establece — se excluye con un acto positivo de la voluntad; ahí el Matrimonio es nulo, es un vicio del consentimiento cuando la persona dice que se casa y no quiere y va a impedir la procreación.
Y a veces puede que la impida con uso de métodos anticonceptivos previo y durante el Matrimonio, y que a veces la decisión es tan radical que posiblemente el método falla y quedan embarazados y ellos atentan contra esta vida, quitan esta vida. Entonces se nota, digámoslo, que su decisión es firme, es radical, que ha sido con un acto positivo de la voluntad. Ese matrimonio es nulo.
Por eso, desde la presentación matrimonial el párroco ha de cerciorarse y ha de explicarles, porque si hay esta decisión, no puede ser celebrado. No puede porque los novios no son los que ponen las condiciones del Matrimonio, ya están puestas, ya están colocadas. No deciden ellos cómo quieren que sea su Sacramento, o sea, ya hay elementos puestos en la Revelación, ya hay elementos colocados también, pues, en el Derecho Natural. En la Revelación se le dice es el derecho divino positivo, entonces ya están colocado sus fines.
O, por ejemplo, lo mismo pasa si alguien excluye la unidad del matrimonio o excluye la indisolubilidad de este, es una de las razones por las que es nulo el Sacramento, no existe, no se produce. Y desde ahí previamente tendrían que analizar, porque tendrían tal vez la persona que dimensionar. Por eso es importante primero tener una visión muy clara teórica de lo que el Sacramento implica, porque no es simplemente el "yo quiero casarme por la ceremonia, por el lujo, por el amor, por la fiesta, por lo que digan de mí, por mis conocidos", sino que es una vocación y esta vocación conlleva también la vivencia de la paternidad y la maternidad.
¡Que así sea!
