Pasar al contenido principal

La Depresión Blanca: Qué es y cómo combatirla en fechas decembrinas

depresion-blanca34
Foto(s): Cortesía
Celeste M. Torres

No cabe duda de que las festividades decembrinas son fechas en las que la felicidad y el regocijo invaden el aire. Los regalos, el reencuentro, la comida, la alegría y el amor hacen de este periodo de tiempo el preferido de muchos.

A pesar de lo anterior, existen personas para quienes estos días representan lo contrario al júbilo, pues para ellos, la Navidad tiene otra cara muy distinta a la que los demás vemos.

Independientemente a los casos concretos o motivaciones en específico, hay quienes sienten profunda tristeza y emociones negativas, ¿pero a qué se debe?

Aunque no es reconocido oficialmente como un trastorno, la llamada “depresión blanca” o “blues de Navidad” es descrita como un estado de ánimo que impacta de forma negativa a quien lo padece, es temporal, y está estrictamente relacionado con estas fiestas.

¿Cuáles son sus síntomas?

Entre los síntomas destacan sentimientos de profunda y persistente tristeza o desesperanza en la época, así como fatiga y falta de energía que se pueden traducir como falta de motivación para participar en actividades cotidianas o recreativas.

De igual forma, es común que el paciente padezca una mayor necesidad de dormir, experimentando dificultades para despertar por las mañanas, así como alteraciones en el apetito, ansiedad, insomnio, mal humor, estrés, y nostalgia.

El especialista Jemmy Cardoza Novoa, psicólogo del Centro de Salud Mental Comunitario de Piura, explica que estas emociones podrían ser motivadas por la ausencia de seres queridos, dificultades económicas o la presión social por cumplir con expectativas propias de la temporada.

El psicólogo afirma que son los adultos que atraviesan dificultades económicas los más vulnerables a este tipo de depresión.

Corroborando con lo anterior, la profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM, Patricia Bermúdez Lozano, afirma que el estrés y desgaste que experimentan algunas personas es un factor detonante para que aparezca este padecimiento.

“Para algunos es una época de mucho estrés y desgaste, de desmotivación por no tener una estabilidad económica o de desestabilización psicológica por problemas no resueltos en su vida personal, como no haber cumplido metas por diferentes razones, o por estar en duelo por la pérdida de seres queridos”, afirmó.

Por otro lado, también agregó que la depresión blanca puede estar predispuesta genéticamente en aquellas personas con familiares con antecedentes de depresión severa.

El clima frío como factor

En países ubicados en el hemisferio norte, como México, las fiestas decembrinas son celebradas durante la estación del invierno, y por esta razón, el frío puede ser un factor determinante para experimentar este padecimiento.

Bermúdez Lazcano advirtió que el trastorno afectivo estacional puede estar fuertemente ligado a la depresión blanca.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental, el trastorno afectivo estacional es un tipo de depresión que se caracteriza por su patrón estacional recurrente, con síntomas que pueden durar entre cuatro a cinco meses al año.

El origen de esta condición no tiene como motivo el simbolismo de la Navidad, sino los días cortos, oscuros y fríos que el invierno trae consigo, pues la falta de exposición a la luz solar y la baja luminosidad afectan directamente la producción de dos sustancias químicas cerebrales: la melatonina y la serotonina.

Afirma lo siguiente: “Sabemos que cuando el organismo está expuesto a la luz solar, ocurre un aporte de vitamina D. Esto hace que nuestro sistema hormonal produzca una mayor cantidad de hormonas como la melatonina y la serotonina. Cuando tenemos la serotonina presente en nuestro organismo, tenemos una mejor motivación y una mejor condición para hacer las cosas. Nuestra función cerebral también mejora nuestro ánimo y, por consiguiente, tenemos ganas de aprender y de hacer cosas, ya que estamos en buenas condiciones”.

¿Cómo evitarla o superarla?

Aunque los sentimientos negativos son casi inevitables con las circunstancias no son favorables, y al no ser un padecimiento clínico avalado de manera oficial, no existe un tratamiento químico o psicológico para atenderlo, sin embargo, los expertos recomiendan lo siguiente.

Dormir mejor: un descanso adecuado es clave para mantener la estabilidad emocional

Actividad física: es una herramienta efectiva para liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo

Reflexión e introspección: el ejercicio de la introspección y la reflexión sobre las propias emociones facilita la posibilidad de entender el afligir mismo, y así, tomar acción con respecto a él.

Integrar redes de apoyo: mantener cerca personas que pueden proporcionar apoyo es fundamental para sentir comodidad y calidez en un momento difícil.

Buscar ayuda: Acudir con un experto nunca está demás, a pesar de que no es una condición oficial, tratar los quejares internos es una opción que siempre se puede considerar.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.