Más de cinco mil años después de su muerte, Ötzi, la famosa momia hallada en los Alpes entre Italia y Austria, continúa revelando secretos que sorprenden a la comunidad científica. Un reciente estudio descubrió que en su organismo aún sobreviven microorganismos capaces de desarrollarse en condiciones extremas de frío, entre ellos varias especies de levaduras que incluso fueron utilizadas para elaborar pan.
Conocido como el "Hombre de Hielo", Ötzi vivió durante la Edad del Bronce y murió tras recibir una flecha en la espalda. Su cuerpo permaneció atrapado en un glaciar durante milenios, lo que permitió una conservación excepcional. Gracias a este proceso natural, los investigadores han podido analizar tejidos, bacterias y otros organismos microscópicos presentes en su cuerpo.
Especialistas del instituto Eurac Research, en Italia, identificaron cuatro variedades de levaduras adaptadas a temperaturas bajo cero. Estos microorganismos fueron localizados en el intestino, la piel y en líquidos obtenidos durante el proceso de estudio de la momia. Posteriormente, los científicos lograron cultivarlos en laboratorio y comprobaron que conservaban actividad biológica.
La curiosidad llevó al equipo a experimentar con estas levaduras ancestrales. Tras varios intentos, consiguieron desarrollar una masa madre funcional que permitió elaborar pan, demostrando que estos organismos continúan siendo viables miles de años después.
Además del hallazgo gastronómico, los investigadores detectaron que algunas de estas levaduras poseen la capacidad de degradar compuestos químicos como el fenol, una sustancia utilizada para preservar restos biológicos. Este descubrimiento abre la puerta a futuras aplicaciones ambientales relacionadas con la descontaminación de ciertos espacios.
El estudio también aportó nuevas pistas sobre la alimentación y la microbiota de las poblaciones antiguas. Los análisis revelaron la presencia de bacterias intestinales prácticamente desaparecidas en las sociedades modernas, así como evidencias de una dieta rica en fibra y cereales integrales.
Para los científicos, el cuerpo de Ötzi representa mucho más que una momia excepcionalmente conservada. Se trata de un ecosistema biológico único que continúa ofreciendo información sobre la evolución humana, los microorganismos y las condiciones de vida de nuestros antepasados.
