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7 misterios detrás de la muerte de Paco Stanley que no conocías

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Foto(s): Cortesía
Israel García Reyes

A 25 años del asesinato del conductor de televisión, Paco Stanley, persisten las dudas alrededor de este caso entre las que destacan la identidad de los autores del crimen, que sigue impune, el móvil del homicidio y los presuntos nexos del humorista con el narcotráfico. 

Aquí te damos algunos datos que tal vez no conocías sobre Stanley y su escabroso final. 

Su nombre verdadero era Francisco Jorge Stanley Albaitero, quien nació en Ciudad de México el 3 de julio de 1942 y murió en 1999, a los 57 años de edad.

 

Un personaje multifacético

Conocido como Paco Stanley, fue un humorista, actor y conductor de televisión mexicano.

Entre los datos poco recordados de él es que fue miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y buscó ser diputado por este instituto político.

Estudió la Licenciatura en Derecho en la UNAM, también realizó estudios en psicología, mercadotecnia y publicidad y siendo joven se desempeñó como profesor de literatura en una escuela secundaria.​

La vida de este famoso conductor parecía ir viento en popa pues sus programas de televisión tenían los “ratings” más altos, gozaba de muchísima popularidad y el éxito y el futuro parecían sonreírle, pero esto cambió. 

El día de su ejecución

El lunes 7 de junio de 1999, Stanley había concluido la realización de su programa "Una tras otra”, transmitido por TV Azteca.

 

El Charco de las Ranas

Paco, junto con su equipo formado por Mario Bezares, el periodista Jorge Gil y su chofer, acudieron a almorzar al restaurante "El Charco de las Ranas", en Periférico Sur, colonia Jardines del Pedregal, Ciudad de México. 

Según el expediente de los hechos, al terminar el almuerzo, Bezares refirió tener problemas estomacales y pidió que se adelantaran y lo esperaran en la camioneta en que habían llegado pues estaría en el baño. 

Sus tres compañeros obedecieron e ingresaron al vehículo, una una Lincoln Navigator modelo 97 color negro. El chofer ocupó su lugar frente al volante y, a su lado, de copiloto, ingresó Paco. Jorge Gil, el tercer acompañante, se acomodó en los asientos de atrás. Fue mientras esperaban a Mario cuando aparecieron dos sujetos que, de manera súbita, accionaron sus armas de fuego contra Stanley privándolo de la vida en el acto. 

 

En el ataque, además de Stanley, Jorge Gil resultó lesionado de dos disparos en una pierna, pero no de gravedad. Asimismo, falleció un transeúnte debido a una bala perdida.

En declaraciones posteriores, el chofer del vehículo refiere que debido a la sorpresa de los disparos no tuvo tiempo de ver a los agresores, en tanto, Gil señala que al escuchar las detonaciones se tiró al piso de la unidad de motor y que sólo cuando cesaron dichos disparos, se reincorporó, pero ya no vio a nadie. 

 

Por su parte, Bezares explicó que escuchó los disparos mientras estaba en el baño y que se ocultó ahí hasta que dejó de oírlos. Más adelante, al abandonar este espacio afirmó que los mismos meseros y un asistente le impidieron salir debido al posible peligro que enfrentaba. 

Reportes policíacos revelan que el vehículo del conductor recibió más de 20 impactos de arma de fuego y cuatro de ellos dieron en el rostro de Paco arrebatándole la vida.

La investigación

Samuel del Villar, titular de la entonces Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), descartó que se tratara de robo o secuestro como móviles del homicidio, por lo que señaló que las principales líneas de investigación eran ajuste de cuentas y venganza.

 

Revelan consumo de drogas

La procuraduría capitalina reveló que en los resultados toxicológicos practicados al cuerpo de Stanley y a Bezares ambos dieron positivo al consumo de cocaína. Incluso, al cuerpo del fallecido se le encontró un envoltorio con .05 gramos de cocaína, además que en la camioneta fue hallada una pequeña prensa que serviría para pulverizar esta sustancia.

A su vez, entre las pertenencias de la única víctima mortal apareció un permiso para portación de arma de fuego emitido por la Sedena; sin embargo, no se halló ningún arma en la escena del crimen.

Ciudadanía se conmociona con la noticia

La noticia sobre el asesinato de Paco Stanley se dio a conocer en todos los medios de comunicación de la época causando indignación y sorpresa entre la ciudadanía que no daba crédito a ésta. Paco Stanley era el personaje de la televisión más famoso del momento y lo había sido por varios años y gozaba de admiración y aprecio. 

Entonces surgieron muchas hipótesis sobre los motivos y sobre los responsables, pero todo era confusión. 

Primeras detenciones y sospechosos

El 22 de julio de ese 1999 se informó que Mario Bezares, colaborador cercano y amigo de Stanley, pasó de testigo del crimen a ser sospechoso. Fue arraigado en un hotel de la colonia Doctores, en la capital del país.

Mario siempre afirmó desconocer los detalles del crimen, refirió ignorar si su jefe y amigo tenía adversarios e igualmente rechazó que ambos tuvieran nexos con el narcotráfico. 

Acusación contra Bezares

Luis Gabriel Valencia, supuesto cocinero de los hermanos Jesús y Luis Amezcua (capos del narcotráfico), declaró desde su internamiento en el Reclusorio Sur que él había escuchado la planeación del asesinato de Stanley y acusó a Mario Bezares, Paola Dorantes (edecán del programa "Una tras otra”), a José Luis Martínez, chofer de Stanley, a Erasmo Pérez "El Cholo" y sus jefes de estar involucrados en el homicidio.

La PGJDF publicó el retrato hablado de "El Cholo", quien presuntamente disparó contra Francisco Stanley y el 18 de agosto de 1999 lo capturaron. Este sujeto siempre negó haber participado en el crimen como apuntaban las investigaciones de la dependencia.

 

Debido a esta declaración, la PGJDF ordenó el 19 de agosto de ese 1999 el arraigo de Bezares, Paola Durante y al chofer de Paco Stanley.

Jorge Gil extiende declaración

Jorge Gil afirmó a la Procuraduría que Mario Bezares estaba involucrado en la muerte de Paco Stanley, por lo que el 2 de septiembre de 1999 los arraigados fueron declarados culpables y se les dictó el auto de formal prisión por el delito de homicidio calificado contra el presentador de televisión, mismo que se ejecutó contra estos cuatro personajes.

No obstante, luego de un largo proceso, el 25 de enero de 2001 los cuatro detenidos quedaron en libertad al no hallarse elementos suficientes para confirmar su responsabilidad en los hechos.

Incluso, el mismo cocinero de los Amezcua se retractó y reveló que había declarado bajo tortura por parte de las autoridades capitalinas.

Cabe mencionar que la falta de pruebas contra los acusados sobre su participación en el homicidio o planeación de la ejecución no significa que no tuvieran responsabilidad, sólo que las pruebas no fueron suficientes para incriminarlos.

Misterios del caso

De esta investigación quedan varios cabos sueltos:

1.- El primero es el motivo del ataque, el cual nunca se aclaró. Autoridades de esa época refirieron que se debió a un ajuste de cuentas debido a la relación de Stanley con el narcotráfico. 

José "Pepe" Cabello, productor de Paco Stanley, reveló recientemente que el humorista tenía relación con el narcotraficante Amado Carrillo, alias "El Señor de los Cielos", y le tocó ver que ambos convivían, además que el segundo invirtió dinero en la casa productora ST Producciones, del mismo Stanley.

Por su parte, el comediante Benito Castro, quien trabajó en varios proyectos con Paco, refirió que "El Señor de los Cielos" dio dinero para la campaña política de Stanley cuando éste buscó ser diputado del séptimo distrito de la colonia Roma en las elecciones de 1988.

También reveló que Stanley sí consumía drogas con Bezares y que era una práctica común en su círculo cercano.

2.- El segundo cabo suelto es la participación de Mario Bezares en la ejecución de Paco, pues para muchos resultó ser sospechoso que no se encontrara en la camioneta al momento del ataque, cuando habían acudido juntos al restaurante "El Charco de las Ranas".

Por otro lado, pese a ser tan cercano a Stanley, Bezares siempre negó la existencia de vínculos de su amigo con el narco o que ambos consumieran drogas; sin embargo, los estudios toxicológicos contradecían sus declaraciones.

3.- El tercer cabo suelto es la acusación directa del cocinero de los Amezcua contra Bezares, Paola Dorante y el chofer, pues un año después se desdijo de todo lo declarado. De aquí se deduce una posible fabricación de delitos por parte de la PGJDF, una mala integración de la averiguación previa o, como dijo el cocinero, prácticas de tortura para declarar falsedades. 

4.- Cuarto cabo suelto. ¿Por qué el chofer no iba armado si Paco Stanley ya contaba con el permiso para portar armas? Es un misterio hasta la fecha.

5.- Quinto cabo suelto. ¿Quién realmente ordenó la ejecución del conductor y por qué razón? Los responsables siguen impunes.

6.- Sexto cabo suelto. Previo a su ejecución, durante un programa de televisión, el 9 de diciembre de 1998, Paco Stanley reveló que había sido asaltado junto con Mario Bezares por dos sujetos que los interceptaron en el baño de un restaurante y les pusieron un arma en la cabeza.

A Paco lo habrían despojado de un reloj y posteriormente, a su muerte, este hecho se tomó como una advertencia de lo que le esperaba.

7.- Séptimo cabo suelto. El segundo muerto en el tiroteo resultó ser un hombre de 30 años llamado Juan Manuel de Jesús Núñez, quien era agente de seguros y fue baleado cuando pasaba con su esposa por el lugar al momento del ataque.


Hipótesis del caso

La diversidad de hipótesis del homicidio ha provocado que unas descalifiquen a las otras generando desconfianza en el trabajo de las autoridades, en la investigación de los hechos y en las declaraciones de testigos y acusados. 

Si se trató de un ajuste de cuentas, ¿a qué se debió? Algunas versiones plantean que Paco le debía dinero al narco debido al consumo de sustancias. Esta teoría suena inverosímil al tratarse de un personaje con altos ingresos económicos. Otra teoría apunta a que habría cometido traición contra un capo de la mafia o que molestó al jefe de una banda rival. Incluso se manejó que sostenía una relación sentimental con la pareja de algún líder del crimen organizado. 

Recientemente se estrenó la serie documental “El show, crónica de un asesinato”, escrita por Diego Enrique Osorno y producida por Televisa Univisión, en que se plantean los motivos de la muerte de Stanley. 

Lo cierto es que, ante la falta de elementos legales que respalden las hipótesis sobre dicho homicidio, éstas se quedarán en eso: hipótesis y conjeturas sin trascendencia en tanto no se reabra la carpeta de investigación y, mediante pruebas fehacientes, se dé con los verdaderos responsables de este artero crimen que cimbró a la ciudadanía. 

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