El corazón vibrante de la ciudad de Oaxaca de Juárez, sus mercados, se convirtió hoy, en un abanico de colores, aromas y una profunda tradición: el Viernes de Dolores.
Con la cercanía del Domingo de Ramos, las calles del Centro Histórico de Oaxaca comienzan a vestirse de verde con la llegada de los artesanos vendedores de palma.
De tanto desgajar plantas de cucharillas (Dasylirion acrotrichum) para hacer adornos que comercializa para la Semana Santa, José López puede armar una flor casi sin ver.