Envenenan a perros en Cuilápam, Oaxaca
El hambre, lo hizo agradecer con un movimiento feliz de su cola, a aquella persona que le ofrecía un delicioso trozo de carne, lo cual al principio le pareció raro, pero el olor a un delicioso bocado, no lo hizo pensar nada, sino devorar el manjar que fue su camino a la muerte.
Vio como se alejó el que él creía un amigo, mismo que llevaba una sonrisa de oreja a oreja, mismo que siguió llevando la última cena a otros perros, ocho en total.