Se hizo pasar por ella y a través de un teléfono celular de su propiedad realizó llamadas extorsivas a las demás víctimas, exigiéndoles diferentes sumas de dinero.
Diego Roberto “Picurú” Casanova se dedicaba a los robos en la localidad de Maipú, en Mendoza, Argentina, hasta que mató a un jubilado en un asalto y fue enviado a prisión, donde se ganó el apodo de “El Matapresos”.