Pasar al contenido principal

Renace el templo de La Merced, tras graves daños en su arquitectura

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

El templo de Nuestra Señora de la Merced, como Áve Fénix, renace para beneplácito de la feligresía del barrio y el acervo arquitectónico del Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca de Juárez, Patrimonio Cultural de la Humanidad.


El inmueble, edificado en los límites de lo que fue la ermita de San Marcial, que se levantó en 1558 a mitad de camino entre la metrópoli de la Nueva España y el territorio guatemalteco, se concluyó en 1646, bajo la supervisión de los frailes de Nuestra Señora de la Redención, a la sazón hermanos de la Orden de la Merced.


Aunque llevó una vida azarosa por los constantes temblores que se registraron en la ciudad capital, que poco a poco fueron provocando severos daños en su estructura, hasta el punto de que en 2012, el templo tuvo que cerrar sus puertas, por el riesgo de que el edificio colapsara en cualquier momento.


 




Las cúpulas fueron totalmente restauradas porque se encontraban a punto de derrumbarse. Foto: Javier Jarquín

 


El edificiio más dañado


El director general del Instituto del Patrimonio Cultural del Gobierno del Estado, Jorge Alberto Valencia Arroyo, afirma que este inmueble del siglo 17 era el más dañado del Centro Histórico de Oaxaca.
“Pero sin duda lo que más daño le hizo al templo fue la construcción de una cúpula de concreto armado en 1938, porque es un elemento rígido que lesionó de forma severa la mampostería de cantera, ladrillo, cal y arena. A la hora de un sismo, este tipo de edificios se mueve elásticamente, regresan a su posición, pero el concreto es un elemento muy rígido y al estar colocado ahí arriba, a la hora de un sismo, funciona como un gran mazo que golpea el resto del inmueble”.


 




La cúpula de concreto, el mayor problema del edificio del siglo 17. Foto: Javier Jarquín

 


Fisuras y grietas


Añade que todo el siglo pasado este elemento estuvo golpeando la estructura original del templo y fue causando diferentes tipos de fisuras y grietas a todo el inmueble; “lo que se agravó en 2012 con el sismo que tuvimos porque definitivamente lo dejó en grave riesgo de desplome, por eso se tuvo que cerrar y dejar de funcionar como templo”.


Señala que a raíz de eso, el gobierno del estado decidió intervenir el edificio con una inversión total de 10 millones de pesos, en dos etapas, para consolidar prácticamente el 50 por ciento del mismo, con lo cual los feligreses van a poder acceder hasta la mitad del templo, en unos tres meses que es el tiempo de fragua del mortero y arena con los que se rehicieron los arcos formeros del coro y el sotocoro.
 


La demolición


En un recorrido por los trabajos de rescate del inmueble, comenta que es necesaria una tercera y, quizás, una cuarta intervención al inmueble para demoler ese elemento negativo, la cúpula principal, y sustituirlo por uno de características iguales a las del templo.


“Con esto ya estaremos erradicando, vamos a llamarlo así, el cáncer que tiene el templo; pero no se podía hacer de inicio por la situación tan precaria y lamentable en que se encontraba el resto, había que consolidar primero esta parte y luego brindarle seguridad, para posteriormente proceder al retiro de la cúpula de crucero con su tambor, hecha de concreto armado”.
Dice que sin embargo, es necesario socializar mucho el retiro de la cúpula, “porque no va a faltar quien diga que se está cometiendo un crimen contra el patrimonio cultural del Centro Histórico”.


-Pero no es el original...


-No, no, es muy probable que tuviera otra cúpula de crucero que seguramente se cayó en el sismo de 1931 y entonces fue sustituida por esta.


 




En 1993 se colocó una cúpula de concreto al templo de La Merced, que con el paso del tiempo fue fracturando el edificio. Foto: Javier Jarquín

 


Intensa rehabilitación


En el coro de la iglesia manifiesta que existía una grieta muy grande en la parte superior de la fachada del templo con todo el ladrillado del piso levantado y los rellenos de tierra expuesta.


“Pero lo primero que hicimos antes de intervenir las grietas fueron las calas para descubrir las diferentes etapas de pintura, tomar registro, documentarlas y entonces sí proceder a atender las fisuras”.


Explica que en la primera parte se atendieron grietas del sotocoro y el coro. “Los arcos se encontraban fuera de lugar, ya habían perdido la geometría, varias piezas estaban fracturadas, es decir, ya no estaba trabajando mecánicamente, ahora ya están consolidados, por eso se encuentra cercado prácticamente todo el templo, así como el primer arco facón”.


 




Los trabajos inician con el rescate de las pinturas originales y de diferentes etapas del inmueble. Foto: Javier Jarquín

 


Edificio invaluable


Entre altas estructuras de madera, el arquitecto de profesión subraya que edificios como este son invaluables. “Más allá del costo material, esto tiene un valor inmenso por lo que representan en historia, cultura, identidad, en el contexto armónico que guarda nuestra ciudad; entonces no tiene un valor material exacto, su valor es inmaterial e inmenso”.
Señala que las bóvedas del templo daban verdaderamente miedo, porque estaban desechas. “Desechas totalmente, al punto del desplome, por eso se tuvo que quitar primero el enladrillado, retirar las piezas de tabique que estaban fracturadas y volver a colocar nuevas, del mismo tamaño y características, para ir cociendo y volver a regresarlas a su estado natural”.
 


"Daban miedo"


Insiste en que la situación de las cúpulas daba miedo. “Al centro tienen unas piedras cónicas, que son las piedra clave, en todos los casos estaban fracturadas y se sustituyeron”.


Precisa que las cúpulas intervenidas son las del coro, la nave y la más dañada que era la que se ubica en la parte central del templo. “La del presbiterio y otra solamente se geometrizaron con un aplanado para evitar que se siguieran deteriorando, pero sin duda alguna, en una próxima intervención van a tener que descubrirse para cocer nuevamente todas las grietas”.


 




El templo de La Merced se edificó en lo que fue la ermita de San Marcial, a mitad del camino de la Nueva España y Guatemala. Foto: Javier Jarquín

 


Cédula Real
El documento que autorizó la apertura del templo fue una Cédula Real fechada el 23 de enero de 1598.


Dedicación
El templo fue dedicado el 24 de septiembre de 1690 a la Virgen de la Merced.


Salvado por la compra
El obispo de Antequera, Gregorio Eulogio Gillow y Zabalza, compró el templo y convento de La Merced para salvarlos de las leyes de amortización de los bienes de la Iglesia, promulgada por Benito Juárez.


Monumento histórico
Tras un largo periodo de restauración, que afectó a la portada y las dos torres, tanto el templo como el convento recibieron el sello institucional que los encuadraba bajo la categoría de monumentos históricos en 1933.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.