Afromexicanos de OAxaca: el dolor de la miseria
EL CIRUELO, Pinotepa Nacional, Oaxaca.- De negro y adelgazado cuerpo que cubre con ropas raídas, Guadalupe Candela Choras -quien atribuye a Dios estar viva a pesar de su problema de hidrocefalia- cierra los ojos y se lleva las manos al estómago.
La afromexicana, de 44 años de edad, reacciona así al dolor que le produce el hambre de la mañana y del día anterior. Mareada y con dolor de cabeza, intercambia miradas con sus pequeños hijos que, como ella, durmieron y despertaron con el estómago vacío.
Pobreza extrema