Piden tope para no morir...
TLACOLULA DE MATAMOROS, Oaxaca.- Sin saber que era su último día de vida, Juan se levantó muy temprano -como lo hacía de lunes a sábado- para ir a trabajar; se despidió de su esposa, quien le dio la bendición y lo besó en la frente, como si fuera una despedida. Un veloz automóvil conducido por un joven en estado de ebriedad, dejó en la orfandad a dos pequeños y viuda a Matilde, la pareja de Juan, quien todavía sufre los estragos del fatal accidente.