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Medidas sanitarias para prevenir, combatir y curar la viruela

Documento histórico que muestra un informe sobre las personas vacunadas contra la viruela en el año 1895, como parte de las medidas sanitarias.
Foto(s): Cortesía
Redacción

La enfermedad de la viruela causó grandes epidemias a nivel global, presentado una tasa alta de morbilidad y mortalidad en la población, los gobiernos utilizaron la vacunación como una estrategia para combatirla y erradicarla, implementándose como una política pública sanitaria. 

En el caso del estado de Oaxaca, en el Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO) se resguardan documentos que dan testimonio y describen cómo se ejecutaron dichas políticas para prevenir, combatir y curar la viruela, dando prioridad a la prevención de esta enfermedad. Un ejemplo de ello es la campaña de vacunación que el vicegobernador José López de Ortigoza implementó, emitiendo un decreto el 13 de marzo de 1831 con el reglamento para la correcta aplicación del “pus vacuno” que recibió del gobierno de la federación y que fue elaborado por la Junta de Sanidad. 

Para la década de 1890, como evidencia de las campañas de vacunación para combatir la viruela, existen registros de personas vacunadas, como el emitido por la Secretaría del Gobierno del Estado de Oaxaca, donde se informaba el número de vacunados por distritos durante el periodo del primero  de julio de 1894 al 30 de junio de 1895, con un total de 16,015 personas en todo el estado de Oaxaca.

Para 1897, encontramos un impreso del municipio de Oaxaca de Juárez del 20 de enero, titulado: “Medidas Sanitarias que deben observarse para prevenir el contagio y propagación de la viruela”, elaborado por Francisco Hernández y Enrique Montero, divido en 4 capítulos con indicaciones, el primero es “Prescripciones para las poblaciones no infestadas”, donde ordena a los habitantes que se vacunen o revacunen, les prohíbe la venta de bebidas alcohólicas, que consuman bebidas y alimentos en buen estado y agua hervida, en el segundo que va dirigido para las poblaciones ya infestadas, les indica que deben seguir las prescripciones del capítulo anterior, además la forma de  aislar al enfermo en una casa  de curación que deberá estar ubicada a 1000 metros de distancia de la población, opuesta a la dirección del viento dominante y que este bien ventilada. Los familiares del enfermo deberán reportarlo a las autoridades y menciona que existían los “policías sanitarios” o enfermeros y que estos servidores públicos para ser contratados debían de haber tenido la enfermedad o vacunados previamente. También daba las indicaciones para la correcta disposición del cadáver, la desinfección con azufre de los muebles, ropas y otros objetos del enfermo. El tercer capítulo se denomina “Tratamiento que deberá emplearse con los enfermos de viruela”, en el cual describe por etapas de la enfermedad y los medicamentos que le tenían que suministrar, como para la primera, donde diferenciaba que si el enfermo era adulto debería tomar un “vomi-purgante” compuesto por  la planta hipecacuana, agua y sal inglesa y que en el caso de los niños se les daría como purgante aceite de ricino; para la siguiente etapa donde aparecen las erupciones  en la piel, les recomiendan que consuman bebidas calientes para provocar que suden y en el caso de que no orinen se les debía de dar a tomar jugo de naranja, piña o limón, además que en caso de dolor en cabeza o cintura, les aplicaran fomentos con agua “sedativa o pura”. Refiere que: durante la fase de “supuración” se mantendrán a los enfermos bien aseados y les darán a beber cocimientos del árbol de la “quina” y alcohol, en la fase donde se secan las pústulas se recomiendan seguir con las mismas prescripciones anteriores y que se bañe al enfermo con agua tibia, también especifica que el final de la enfermedad sería cuando le hubiesen  desaparecido las costras al enfermo. El último capítulo es “Alimentos”, donde les marca qué deben de comer los enfermos según la etapa en la que se encuentren de la enfermedad: en la primera deberían tomar solo atole, en la segunda: caldos, vino con leche o atole y en la tercera, además de lo mencionado, proporcionarle sopa y también especifica que si padece diarrea le darán cocimiento blanco (tisana) con 12 gotas de láudano (tintura alcohólica de opio, canela, azafrán, etc.) cada dos horas y en caso de presentar estreñimiento o constipación le hicieran lavativas con agua hervida. 

Otro expediente de ese mismo año es un informe de la Comisaría de policía, con una lista de los nombres de los niños que fueron vacunados ahí, correspondientes a los meses de enero y febrero.

Les invitamos a consultar estos documentos resguardados en el Archivo Histórico Central del AGEO, para poder conocer y rescatar la historia de nuestra entidad, con respecto a las políticas públicas sanitarias implementadas en el estado de Oaxaca.

 

 

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