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Más de 115 especies convierten a Tlacolula en santuario de aves

La nueva guía ambiental sobre el santuario de aves de Tlacolula, Oaxaca, que documenta el 'tesoro alado' con más de 115 especies.
Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

El Valle de Tlacolula no solo resguarda vestigios prehispánicos y tradiciones ancestrales; también es el hogar de un vibrante ecosistema alado que ahora cuenta con su propia cartografía. En el marco del 27 aniversario de la declaratoria de Yagul como Monumento Natural, se presentó la Guía Rápida de Aves del Valle de Tlacolula, una iniciativa que busca poner en manos de locales y visitantes el conocimiento necesario para proteger la biodiversidad de la región.

A diferencia de los catálogos científicos tradicionales, este documento nació directamente del territorio. Su publicación es el resultado de dos años de un riguroso monitoreo biológico comunitario impulsado por los grupos locales "Búhos", del Monumento Natural Yagul, y "Shkiit", originarios de Teotitlán del Valle. Ambos colectivos forman parte de la Red de Monitoreo y Aviturismo Comunitario de Oaxaca Nandaa Ñu’u’ ("Los que cuidan la Tierra"), un esfuerzo respaldado por el Gobierno del Estado que apuesta por la ciudadanía como la primera línea de defensa de la naturaleza.

El tesoro alado del valle

La guía funciona como un censo detallado y una herramienta de divulgación accesible. En sus páginas se registran un total de 115 especies de aves que habitan o transitan por el Valle de Tlacolula. Entre los hallazgos más significativos se encuentran 15 especies endémicas de México, es decir, aves que no se pueden encontrar en ninguna otra parte del mundo.

El material clasifica a los ejemplares entre aves residentes, migratorias y transitorias, detallando además su estatus de conservación y nivel de riesgo conforme a la Norma Oficial Mexicana (NOM-059-SEMARNAT-2010). El objetivo principal es que este conocimiento no se quede en los escritorios gubernamentales, sino que se convierta en una herramienta pedagógica y en un motor para el turismo sustentable en la zona.

Alianza por la conservación

El desarrollo de este proyecto logró sentar en la misma mesa a una amplia red de aliados. En la presentación y validación del material participaron dependencias federales como la Conanp, la Profepa, la Semarnat y el INAH, quienes sumaron esfuerzos con las autoridades municipales y agrarias de la región.

Sin embargo, el corazón del proyecto sigue estando en el campo: en el trabajo diario de los monitores comunitarios, hombres y mujeres que, binoculares en mano, demuestran que la conservación ambiental más efectiva es aquella que se hace en comunidad.

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