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¿Y ahora?

Una vista panorámica de Putla de Guerrero, Oaxaca, que refleja la incertidumbre y la pregunta sobre el futuro que enfrenta la comunidad local.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Gerardo Garfias Ruiz / Colaborador  

Lo que más me ha impactado de las reiteradas versiones sobre la reciente consulta para la revocación del mandato del ejecutivo estatal es algo que aún no alcanzo a dilucidar a qué se debe porque salvo que no haya tenido acceso a todas las notas sobre este asunto, nadie hasta ahora habla de lo que realmente sucedió y tenemos como otros tantos asuntos torales dos posiciones encontradas, por un lado los afines, panegiristas, articulistas con compromisos sustentados en dinero o favores especiales afirmando que “es un hecho histórico, un acto valiente del gobernador en turno, algo inédito que no solo habla de la consecuencia del gobernante con sus principios sino que es una lección y ejemplo para todos los gobernantes de México”. Por otro, los que están claramente en contra de cómo  se ha conducido en los tres últimos años por la designación que más de 600 mil electores decidieron en una de las votaciones con mayor abstencionismo en los índices electorales de Oaxaca, denunciando y señalando las irregularidades, ilegalidades, acarreos, amenazas, embarazo de urnas, votaciones fuera de la realidad como el ya icónico caso de Putla de Guerrero en que hubo más votos que la propia población total de la localidad, anunciando la presentación de inconformidades y controversias en las distintas instancias del ramo.

Sin embargo insisto nadie dice que la consulta no fue válida porque el porcentaje de votación fue del 30% del padrón electoral cuando la norma fija que para que sea vinculante tenía que votar al menos el 40% del mismo de tal manera que el resultado aunque hubiera sido con ese porcentaje mayor la opción que se revocara el mandato, tampoco hubiera sido válido por lo que la realidad trágica, cínica y dolorosa es que poco más de 2 millones de votantes de oaxaqueñas y oaxaqueños son los responsables de la nulidad de la consulta y no otras causas e ilegalidades que si incidieron en los poco más de 500 mil votos que aunque no sirven de mucho, fueron suficientes para que en plena euforia y saltando el discurso de supuesta mea culpa de “en lo sucesivo escuchar a la disidencia, realizar los cambios tanto del quehacer gubernamental como del personal” a su mando, exclamó sin ambages que los disidentes o adversarios como gustan llamar a los que piensan diferente: Le hicieron lo que el viento a Juárez y que se ganó. Para remachar los clavos del ataúd del abstencionismo cómplice premeditado o por omisión, la reciente “comparecencia” del encargado de la política interna del ejecutivo estatal en la cámara local de mayoría de su partido, como es costumbre independientemente del partido en el gobierno en turno en un régimen unipersonal del ejecutivo, se condujo como igual ante los legisladores de la llamada oposición cuando estos son personas electas por el voto y aun los que son plurinominales están allí por el porcentaje de votación que obtuvieron los partidos a los que representan y mientras él al igual que todos los comparecientes es empleado del gobernador en funciones y en consecuencia no tienen la misma representatividad ni legal ni orgánica.

Así no pareciera que las Oaxaqueñas y los Oaxaqueños vayamos a vivir en los próximos días por venir a pesar de la inaudita falta de participación de la mayoría de la población en un clima social con  la mínima civilidad y por el contrario, aun con las estadísticas del gobierno en turno mucho apunta a una creciente ola de ingobernabilidad expresada en movilizaciones, tomas de espacios públicos, exigencia violenta de demandas, ajustes de cuentas, cobro de piso, secuestros, desapariciones, persecución y represión de líderes y defensores de derechos humanos, del territorio y de los Pueblos y Comunidades Originarias que nos acerquen peligrosamente a una confrontación mayor que ya se expresa en el crecimiento constante del crimen organizado, el cobro de facturas por los competidores regionales por el poder, la insurgencia local y zonal en los distritos y municipios donde hoy la mayoría que votó está por que este régimen se termine antes de cumplir su mandato sexenal y el empoderamiento de suyo o motivado por fuerzas externa de los Pueblos y Comunidades que en el caso ya emblemático de Zaniza proceden con sus propias respuestas a la injerencia e intentos de imposición. Hay también una falta de comprensión por omisión o auto suficiencia gubernamental por distinguir entre realidad y percepción de la población y sobre todo de los sectores que más inciden en la opinión pública de lo que es necesario atender tanto en obras, servicios y demandas postergadas, así como el restaurar el tejido social con tolerancia y respeto a los diferentes so pena de en lo inmediato caer en el mismo circulo vicioso que quedó más que demostrado en los principales centros urbanos y de población, no olvidemos: Es con el pueblo o sin el gobierno 

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