La reciente huelga de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fue traicionada y derrotada por la dirección política de la Sección 22 del SNTE y por la mayoría de los delegados de la Asamblea Nacional Representativa (ANR) y de la Asamblea Estatal, porque aplicaron al pie de la letra el plan del Estado, afirmó el representante de la Comisión Nacional Central de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), Zenén Bravo Castellanos.
El dirigente de una de las corrientes históricas del Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO), aseguró que la huelga perdió el rumbo antes de comenzar cuando la Sección 22 del SNTE se plegó al plan de Estado y renunció a luchar realmente por las demandas centrales del magisterio.
Sostuvo que la dirección política de la gremial tuvo en este proceso una responsabilidad determinante al desviar la negociación nacional hacia las mesas tripartitas, con el engaño de sentarse a la mesa de diálogo con el gobierno estatal para obtener algo.
Sin embargo, expuso que la Sección 22 del SNTE no fue la única culpable de las debilidades de la CNTE, debido los vacíos de otras secciones y fuerzas políticas, pero la responsabilidad de su dirección política fue mayor por la fuerza histórica, la capacidad de movilización y el peso del magisterio oaxaqueño en las decisiones del magisterio nacional disidente.
Expresó que sectores clave de la dirección política de la Sección 22 del SNTE ya habían renunciado en los hechos, a colocar toda la fuerza política y organizativa de Oaxaca al servicio de la lucha por las demandas centrales de la CNTE, antes del inicio de la huelga.
De hecho, observó que las mesas tripartitas se convirtieron en el centro real de la movilización para la dirección política de la gremial, porque en vez de fortalecer la huelga se les utilizó como espacio para dar cobertura a las negociaciones locales y de esta manera, las demandas centrales fueron desplazadas progresivamente por la expectativa de resolver la agenda particular de Oaxaca.
De esta manera, aseguró que la responsabilidad recae en la dirección política de la Sección 22 del SNTE y de los delegados de la ANR, porque la convirtieron en un espacio de contención en lugar de una dirección nacional capaz de elevar la lucha, así como en los delegados de la Asamblea Estatal, por multiplicar esa política en ese órgano de dirección e incluso en el plantón nacional en la Ciudad de México.
Ante esto, subrayó que la CNTE se debe reorganizar nacionalmente desde la escuela, la delegación, la región y el estado, para recuperar su funcionamiento unitario y su papel como dirección democrática por consenso, así como realizar un Congreso Político Extraordinario, donde se rescaten los documentos centrales y la historia reciente para resolver las contradicciones pedagógicas, políticas, orgánicas, tácticas, estratégicas y su programa de demandas.
Además, destacó que el magisterio nacional disidente requiere programar el brigadeo permanente donde se realice el balance de la huelga y se ratifique la lucha por la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007, la reforma educativa y todas sus implicaciones.
Aparte de esto, resaltó que la CNTE necesita cumplir el acuerdo de conformar un equipo interdisciplinario para elaborar una propuesta técnica, jurídica, financiera y política de la Ley del ISSSTE y de la reforma educativa.
Bravo Castellanos dijo que el magisterio nacional disidente también debe crear un equipo mediático y así explique sus demandas al pueblo trabajador, para poder disputar la narrativa del Estado, y crear una escuela de formación clasista, donde se combine teoría y práctica revolucionaria, porque la debilidad política no se resuelve únicamente con movilizaciones.
