Los trabajos para mitigar los impactos de la temporada de lluvias no se detienen en Juchitán. Durante todo este mes de julio, cuadrillas mantienen un despliegue intensivo en las calles con una prioridad clara: evitar inundaciones y proteger a la ciudadanía de accidentes viales provocados por el mal tiempo.
Una de las tareas clave está siendo la reposición de tapas y brocales de drenaje. Aunque parece una acción menor, un pozo de visita abierto se convierte en una trampa invisible y altamente peligrosa cuando el agua cubre el pavimento.
Al asegurar estas estructuras, no solo se cuida la integridad de peatones, ciclistas y automovilistas, sino que se frena directamente el ingreso de basura al sistema sanitario, la principal causa de taponamientos y desbordamientos en la ciudad.
El plan de contingencia abarca un frente integral que incluye el desazolve de tuberías, el desmonte de drenes naturales, la poda preventiva de árboles en riesgo de caer y la atención inmediata de los reportes que la misma comunidad genera.
Ante el pronóstico meteorológico para las próximas semanas, las autoridades de Protección Civil hicieron un llamado urgente a los municipios vecinos de la región del Istmo para que adopten y amplíen estas mismas medidas preventivas en sus demarcaciones.
La dependencia estatal enfatizó que la limpieza previa de canales y la reparación de la infraestructura urbana son las herramientas más efectivas para reducir los riesgos de inundación en el sur de Oaxaca. Esperar a que inicien las tormentas severas, advirtieron, duplica el costo de los daños y pone en peligro vulnerable a la población.
