En la agencia municipal de Pueblo Nuevo, perteneciente al municipio de Oaxaca de Juárez, la escasez de agua potable dejó de ser una molestia cotidiana para convertirse en una crisis que golpea directamente la salud, la economía y la dignidad de cientos de familias.
Habitantes de la parte alta de la colonia aseguran que el servicio llega apenas una vez al mes, durante la madrugada, con muy poca presión y, en muchas ocasiones, con agua sucia y maloliente.
“Muy de noche nos llega y nos la echan un ratito. La quitan y así estamos”, relata una de las vecinas entrevistadas.
Explica que anteriormente lograban llenar varios depósitos cuando el suministro aparecía, pero actualmente apenas alcanzan “un tinaco y medio” antes de que el servicio vuelva a suspenderse.
Los testimonios coinciden en que el problema se agravó hace aproximadamente tres años, pese a que anteriormente el suministro era constante. “Yo ya tengo aquí viviendo 52 años. Antes sí había agua continuamente”, recuerda otra habitante de la zona alta de Pueblo Nuevo.
Hoy, dice, la situación es desesperante: “Nos llega una vez al mes y muy poquita. Toda sucia, hasta con cortatripas”. La indignación aumenta porque, aseguran, los recibos de cobro continúan llegando puntualmente pese a las deficiencias del servicio.
Uno de los reclamos más severos de los vecinos tiene que ver con la calidad del agua. “Huele tal cual fuera agua de drenaje”, denuncia una mujer de la calle Abelardo Rodríguez.
“Con eso se baña uno, con eso lava uno. Imagínese bañándose con agua de drenaje”. Aunque las autoridades argumentan que el líquido recibe tratamiento, los habitantes consideran que las condiciones son insalubres. “Dicen que la tratan, pero qué maltratada está el agua”, lamenta.
Ante la falta del servicio, las familias se han visto obligadas a comprar pipas particulares para poder sobrevivir. Cada carga de seis mil litros cuesta entre mil y mil doscientos pesos, gasto que golpea severamente la economía familiar.
“Yo aquí la estoy comprando cada mes”, comenta una vecina. Otra añade: “Tenemos que cuidar mucho el agua; la reciclamos. El agua de las lavadas la usamos para el baño, y hasta el agua con la que nos bañamos la reutilizamos para limpiar patios o sanitarios”.
Además del desabasto, los habitantes denuncian fugas constantes y obras deficientes. Afirman que hace dos años se realizaron trabajos de instalación hidráulica que continúan colapsando cada vez que aumenta la presión. “Es una regazón de agua tremenda”, explican.
Aunque aseguran haber presentado numerosos reportes ante el organismo operador, señalan que las respuestas nunca llegan. “Nos dicen: ‘ahí luego pasamos’, y así nos traen”, reclaman.
Falta de pavimentación
La molestia también se extiende al abandono de infraestructura urbana en calles de la zona. Habitantes de la calle Constitución denuncian que el camino permanece sin pavimentar desde hace años. “Cuando llueve, aquí corre el agua como un arroyito y rompe toda la calle”, relata una vecina. Añade que múltiples funcionarios y candidatos han acudido durante campañas electorales prometiendo obras que jamás se concretan.
A pesar de las reuniones con autoridades y representantes vecinales, los habitantes aseguran que únicamente han recibido promesas. “Puras promesas”, resume una entrevistada sobre los encuentros sostenidos con funcionarios del sistema operador de agua.
Mientras tanto, en Pueblo Nuevo, cientos de familias continúan esperando que abrir una llave deje de ser un acto de incertidumbre.
