Un viaje al interior con Malú, mujer medicina de Oaxaca | NVI Noticias Pasar al contenido principal
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Foto(s): Cortesía

Un viaje al interior con Malú, mujer medicina de Oaxaca

Aleyda Ríos

“A las plantas de poder las han estigmatizado mucho. Afirman que son malas, que son droga, que quien las use ‘se va a quedar en el viaje’; pero si te das la oportunidad de conocer este mundo, aprendes a vincular tu vida con ellas. Lo que te generan es que te conozcas, que sepas realmente quién eres”, explicó Malú, quien se dedica a dar ceremonias de sanación. 

Cada vez más personas buscan experiencias psicodélicas en algún momento de su vida, y las plantas ancestrales son una opción viable, pues afirman que tienen bondades que curan de manera interna, aportando claridad ante la vida y una nueva perspectiva que les da felicidad a quienes recurren a ellas. 

Al paso del tiempo, las sustancias psicoactivas como las que contienen los hongos de Psilocibina, la Ayahuasca o la sustancia del Bufo Alvarius, han perdido la estigmatización y hoy en día se han convertido en alternativas terapéuticas en la sociedad. Y es que en esta era digital, cada vez más personas comparten sus experiencias mediante redes sociales, y los prejuicios poco a poco quedan atrás. 

Ante esto, el uso de enteógenos para sanación pasó de ser un tema tabú a ser una alternativa curativa en muchas partes del mundo.

México es un país biodiverso en donde abundan las plantas de poder, como en Huautla de Jiménez, en donde se pueden encontrar los hongos sagrados, conocidos en mazateco como Teonanacatl. La sustancia que segrega el sapo Bufo Alvarius, proveniente del desierto de Sonora y el peyote que crece en las regiones desérticas del norte del país.

La historia de Malú

Malú, es una mujer dedicada a la curación con estas plantas maestras, ella platicó en entrevista para NOTICIAS que había llegado un momento de su vida en el que sintió que no tenía rumbo o sentido, y no fue hasta que tuvo su primera experiencia curativa con ayahuasca que pudo entender quién era y hacia dónde tenía que ir.

“Tuve algo maravilloso, a mí la Ayahuasca me trajo aquí, a este lugar. Me mostró la respuesta de mi camino, porque me sentía perdida en este mundo, me enseñó que yo tenía que compartir sus enseñanzas. Así fue como me encontré, me propuse a compartir todo en amor”, narró.

Posteriormente, al sentir una fuerte conexión con la tierra, decidió prepararse, participando en ceremonias, auxiliando a los maestros y aprendiendo de ellos y así poder ayudar a sanar a quienes recurren a estas alternativas. 

“Las plantas me mostraron este camino, me ayudaron a encontrarme, me enseñaron el amor puro. A cada uno de los que vienen conmigo a su proceso de sanación no los veo como clientes, sino como mis hijos. Luego me piden perdón por dar ‘tanta lata’ en las ceremonias’ y yo les digo que no pasa nada, que todo es parte del proceso”, explicó.

Ella afirma que lo que ayudan estas sustancias es a tener una visión más amplia de la vida y de uno mismo como persona, pero indica que también es importante conocer la conexión que tenemos con la tierra. 

“Soy un instrumento, las plantas maestras me ayudan a ayudar”, afirmó. 

¿Hay riesgos?

Pese a la extensa información que se tiene hoy en día sobre las llamadas plantas de poder, su uso aún está en debate debido a que las autoridades oficiales de salud no han validado su uso terapéutico, y por lo tanto se considera que existen riesgos en su uso. Recurrir a estas plantas en exceso puede tener consecuencias en la mente.

Por otro lado, personas dedicadas a la facilitación de las sustancias y quienes han hecho uso de ellas señalan que se les debe tener respeto, informarse sobre cómo prepararse si se tiene planeado acudir a alguna ceremonia o experiencia y tomar en cuenta el estado emocional en el que uno se encuentra:

“Lamentablemente, hay muchos intereses de las personas que forman parte de ‘grandes sistemas’, y no les interesa validar estas alternativas curativas. No les conviene y por eso pasa que estas ceremonias se desvirtúan”, explicó.

Malú señala que lo que se debe tomar en cuenta tras el consumo de alguna de las plantas maestras es el integrar todo el conocimiento y utilizarlo como una guía para el camino, para la vida misma. Vivir estas experiencias siempre y cuando se tenga respeto, una orientación adecuada y permitir transformarse por las plantas de poder una vez se reciben sus efectos. 

“Sí hay peligros, hay que saber qué estás tomando, con quién vivirás la ceremonia. Asimismo, si tú no integras lo que la medicina te está mostrando, sí corres riesgos. No son procesos sencillos y para llevarlos a cabo se requiere plena conciencia y responsabilidad”, agregó.  

¿Qué dice la ciencia? 

Las plantas maestras que tienen sustancias psicoactivas, provocan un estado alterado de la conciencia y pese a que se tiene evidencia sobre los aportes a salud física y mental que otorgan para quienes las consumen. Las investigaciones se mantienen en hipótesis y aún no se tiene una regulación de las ceremonias y experiencias de sanación que se brindan en México. 

Pese a que estas plantas son consideradas sagradas desde épocas prehispánicas, no fue hasta la década de 1950 que se inició con el movimiento contracultural por la desvalorización de las ceremonias primitivas ante la imposición religiosa y posteriormente la prohibición de los rituales.

Tras el inicio de este movimiento, se fue recuperando paulatinamente la investigación antropológica, científica y botánica en donde se destaca el trabajo de Richard Evans Schultes y Albert Hoffmann con la obra escrita “Las plantas de los Dioses”. 

Esto quiere decir que la recuperación por la investigación y facilitación de estas no ha cumplido ni un siglo, por lo que es importante aclarar que con este reportaje no se está recomendando ni incitando bajo ningúna circunstancia al consumo de alguno de estos enteógenos. 

 

 

“A las plantas de poder las han estigmatizado mucho. Afirman que son malas, que son droga, que quien las use ‘se va a quedar en el viaje’; pero si te das la oportunidad de conocer este mundo, aprendes a vincular tu vida con ellas".

Malu, Curandera

 

“Las plantas me mostraron este camino, me ayudaron a encontrarme, me enseñaron el amor puro. A cada uno de los que vienen conmigo a su proceso de sanación no los veo como clientes, sino como mis hijos".

Malu , Curandera